El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, adelantó el miércoles el receso de siete semanas que antecede a las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre y envió a los congresistas a sus distritos un día antes de lo previsto. La maniobra deja sin votar —al menos hasta después de los comicios— la resolución de destitución contra el secretario de Guerra, Pete Hegseth, que el representante Thomas Massie, republicano de Kentucky, había presentado un día antes por el papel del jefe del Pentágono en la guerra con Irán, informó PBS News.

El Observatorio Trump recogió el martes el récord de disidencia republicana en la Cámara frente a esa guerra; la destitución de Massie era la siguiente pieza de ese mismo pulso institucional. Su resolución, que goza de privilegio procesal, obligaba a los líderes republicanos a llevarla al pleno en un plazo de dos días legislativos —es decir, como muy tarde el jueves—. Johnson optó por cancelar esa sesión y cerrar el periodo de trabajo hasta después de las elecciones, según recoge PBS.

El adelanto del receso arrastra también el segundo frente que Massie había impulsado: una petición de descarga bipartidista, firmada junto al demócrata Ro Khanna, para forzar la publicación de más documentos de la investigación sobre Jeffrey Epstein. Según The Hill, la iniciativa reunía en torno a 190 de las 218 firmas necesarias el martes por la noche; el cierre anticipado de la Cámara complica ahora completarlas.

Massie, quien perdió su propia primaria tras una campaña de Trump para expulsarlo del Congreso, tomó el pleno durante más de una hora para criticar a Johnson y lo que llamó el «uniparty» —la convergencia, según él, de ambos partidos con los grandes intereses económicos—. «¿Estamos suspendiendo el Congreso? ¿Y tenemos la mayoría?», reprochó desde el hemiciclo. «Intento hacer justicia para las víctimas de Epstein. Intento frenar una guerra».

Johnson calificó el intento de destitución de «numerito» y defendió la gestión de Hegseth: «Ha hecho un trabajo extraordinario al frente del Departamento de Guerra». El presidente de la Cámara sostuvo que este ha sido «literalmente el Congreso más productivo, exitoso y agresivo» en décadas y confió en que los votantes lo recuerden en las urnas este otoño.

El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, respondió desde la escalinata del Capitolio acusando a la mayoría republicana de «no hacer nada» por la vida de los estadounidenses. «Donald Trump y los republicanos de MAGA prometieron bajar los precios de la compra el primer día. Prometieron acabar con las guerras interminables en Oriente Medio», dijo. «Pero los republicanos no han hecho nada para que la vida sea más asequible».

El episodio expone con nitidez la distinción que este Observatorio mantiene entre la oposición democrática amplia y la oposición formal del Partido Demócrata: la rebelión de Massie —un republicano díscolo, ya derrotado en primarias, sin nada que perder— pertenece a la primera; la denuncia de Jeffries, encuadrada en la estrategia electoral demócrata de cara al 3 de noviembre, pertenece a la segunda.

Ambas convergen, por caminos distintos, en la misma pregunta que los votantes deberán responder en las urnas: si la mayoría republicana rinde cuentas por la guerra con Irán o prefiere evitarlas hasta después de la cita electoral.

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