El Informe de Riesgos Globales 2026 de Naciones Unidas refleja un cambio acusado en la percepción de las amenazas internacionales. La guerra a gran escala sube dieciséis puestos respecto a 2024 y se convierte en uno de los peligros considerados más urgentes, aunque la inacción frente al cambio climático continúa encabezando la clasificación general.
La Organización de las Naciones Unidas presentó el martes 15 de septiembre un estudio basado en las respuestas de 1300 representantes de gobiernos, organismos internacionales, organizaciones sociales, empresas y universidades de 155 países.
El trabajo analiza veintiocho riesgos políticos, económicos, ambientales, sociales y tecnológicos. Los clasifica según su importancia, proximidad, relación con otras amenazas y capacidad de las instituciones para responder.
La ONU advierte de que los resultados describen percepciones, no constituyen una predicción sobre el estallido de un conflicto mundial.
Esta información ha sido elaborada a partir del artículo publicado por IPS y de los datos oficiales del informe de Naciones Unidas.
La guerra a gran escala sube dieciséis puestos
La posibilidad de una guerra a gran escala protagoniza el mayor ascenso de todos los riesgos evaluados. Un 36 por ciento de las personas consultadas considera que sus efectos podrían alcanzar a una parte significativa de la humanidad en el plazo de un año. La proporción aumenta hasta el 76 por ciento cuando el horizonte se amplía a siete años.
Además, es la única amenaza situada entre las seis primeras en los cuatro criterios examinados: importancia, inminencia, conexión con otros peligros y falta de preparación institucional.
El cambio respecto a 2024 se extiende a todas las zonas estudiadas. La guerra a gran escala y la tensión geopolítica aparecen ahora entre los diez principales riesgos en las siete regiones analizadas y entre los cinco primeros en seis de ellas. Dos años antes solo figuraban entre los cinco riesgos principales en una región.
Las armas de destrucción masiva también se encuentran entre las diez amenazas más destacadas en Asia central y meridional, África subsahariana y Oceanía.
La tensión geopolítica concentra las conexiones entre riesgos
El informe sostiene que las amenazas no evolucionan de manera aislada. La escasez de recursos naturales, la fragmentación económica, la desinformación y el debilitamiento de las instituciones multilaterales pueden alimentar la tensión geopolítica y elevar, a su vez, el riesgo de una guerra.
Entre las 705 relaciones identificadas por los participantes, la conexión entre la tensión geopolítica y la guerra es la más intensa.
Esta interdependencia condiciona la capacidad de prevención. El 86 por ciento de las personas encuestadas considera insuficiente la financiación destinada a reducir riesgos. Los desastres naturales y el posible colapso de las instituciones multilaterales aparecen entre los ámbitos con mayores carencias económicas.
Las debilidades de la gobernanza, la falta de consenso político y la erosión de la confianza y de la rendición de cuentas figuran entre los principales obstáculos señalados. También aparecen la deficiente priorización, las lagunas de información y la resistencia de actores políticos, empresariales o sociales.
El clima continúa como la principal amenaza global
El desplazamiento de la atención hacia los conflictos no elimina los riesgos ambientales. La inacción frente al cambio climático sigue siendo la amenaza considerada más importante entre las veintiocho evaluadas y mantiene una presencia destacada en todas las regiones.
Los autores precisan que el descenso relativo de otros problemas ambientales no implica una reducción de su gravedad. Indica que han perdido visibilidad frente a riesgos políticos y militares percibidos como más inmediatos. Esa menor atención puede traducirse, además, en menos recursos para prevenirlos.
La percepción sobre las pandemias también ha cambiado. Los riesgos biológicos y las nuevas crisis sanitarias, que ocupaban posiciones destacadas en 2024, salen de los diez primeros puestos en todas las regiones.
La inteligencia artificial preocupa a Europa y América del Norte
La inteligencia artificial y las tecnologías de vanguardia ganan relevancia, especialmente por su posible concentración en manos de un número reducido de empresas y centros de poder.
Los riesgos relacionados con la inteligencia artificial entran entre las diez amenazas principales en Europa y América del Norte. En Asia oriental y sudoriental también crece la preocupación por sus efectos negativos, junto con el riesgo de una crisis financiera mundial y el poder de las grandes compañías tecnológicas.
Según la encuesta, el sistema multilateral presenta una preparación especialmente insuficiente para afrontar las amenazas tecnológicas.
Pese a ese diagnóstico, los participantes continúan considerando la cooperación entre gobiernos como el instrumento más eficaz para prevenir los riesgos mundiales. El informe concluye que ningún Estado, empresa u organización puede responder en solitario a amenazas estrechamente relacionadas entre sí.




