
Enrique Gutíerrez Bueno[1]
Esta semana hemos presentado Majadahonda en la Historia en un salón de actos de la Biblioteca Francisco Umbral lleno de vecinos. Para quienes hemos trabajado en la recuperación de los artículos que publicó Manuel Gesteiro para reunirlos en un libro, el encuentro representó la culminación de una tarea paciente, necesaria, y, sobre todo muy gratificante.
Zacarías Martínez, presidente de la Asociación Vecinal de Majadahonda, moderó el acto. Junto a él participamos Tomás Montero y yo mismo, como promotores de la recopilación. También nos acompañaron Manuel Gesteiro y su hija Eva, encargada de leer el texto preparado por su padre debido a su edad y estado de salud.
El libro reúne los artículos que Manuel publicó desde 1990 hasta los primeros años del siglo veintiuno. Aparecieron principalmente en el Boletín Municipal, aunque también en Majadahonda Te Va y en otras publicaciones locales.
Después de tres décadas, muchos de aquellos trabajos estaban dispersos, resultaban difíciles de encontrar o corrían el riesgo de perderse. Nuestro propósito ha sido reunirlos, ordenarlos y ponerlos nuevamente a disposición de cualquier persona interesada en conocer la historia de Majadahonda.

Un trabajo al servicio de la comunidad
En mi intervención dedicada a glosar el libro, antes quise destacar una característica esencial de Manuel Gesteiro: su concepción del conocimiento como servicio público.
Doctor en Geografía e Historia y profesor en varios institutos de Majadahonda, Manuel dedicó buena parte de su vida a la enseñanza. También trasladó esa vocación didáctica a sus artículos. No pretendía limitarse a comunicar un hallazgo, sino explicar su significado y relacionarlo con los grandes acontecimientos de la historia de España.
En la presentación del libro recuerda las enseñanzas recibidas de sus profesores universitarios Miguel Artola y Antonio López Gómez. De ellos aprendió a situarse en el tiempo y en el espacio. De sus entrenadores en el Club San Miguel, Manuel Méndez y Mario Barreiro, aprendió, según sus propias palabras, lo que significaba la sociedad civil: «trabajar de forma gratuita en favor de la comunidad».
Esa idea ayuda a entender el valor de estos textos. Manuel investigó y escribió durante años de manera desinteresada. Consultó archivos, recorrió numerosos kilómetros y reunió una gran cantidad de fichas y documentos. Lo hizo porque consideraba que conocer el pasado del municipio era beneficioso para todos.
También recordé durante el acto que aquella colaboración terminó después de una controversia provocada por uno de sus artículos. Lo ocasionó un enfrentamiento con algunas personas que, hace treinta años, aún creían que podían imponer sus relatos, y la falta de pundonor y de coraje de un alcalde que prefirió defender su comodidad y sus intereses al trabajo desinteresado que Manuel venía haciendo para beneficio de todos.
La interrupción dejó sin escribir nuevas páginas que probablemente habrían ampliado nuestro conocimiento de la ciudad. Por eso, aunque hayan transcurrido tantos años, considerábamos imprescindible agradecerle públicamente el trabajo que sí llegó a completar.
Majadahonda dentro de la historia de España
Manuel eligió el título Majadahonda en la Historia porque su investigación no se limita a reconstruir una historia local aislada. En cada periodo buscó la presencia de Majadahonda y de sus habitantes dentro de los procesos históricos que atravesaron España.
Así sabemos, por ejemplo, que Majadahonda contribuyó a la conquista de Granada con nueve soldados, doce bestias de carga y 24.000 maravedíes destinados al pago de la tropa.
El libro también explica cómo, durante el reinado de Felipe IV, la Corona obtuvo ingresos mediante la venta de pueblos. Majadahonda estuvo cerca de ser vendida, pero permaneció bajo la jurisdicción real y de la villa de Madrid. Conservó esa situación hasta después de la muerte de Fernando VII, cuando dejó de ser una aldea y adquirió la condición de municipio.
Las investigaciones de Manuel permiten conocer cómo era la localidad en el siglo dieciocho gracias, entre otras fuentes, al diccionario de Tomás López, de 1766, y a las descripciones promovidas por el cardenal Francisco Antonio de Lorenzana en 1785.
También analizan las consecuencias de las desamortizaciones eclesiástica y de bienes de propios, el origen del Monte del Pilar y la creación del llamado Plantío de Remisa. Otros artículos reconstruyen el enfrentamiento entre absolutistas y liberales durante el reinado de Fernando VII o los efectos de la Guerra Civil, cuando la batalla de la carretera de La Coruña dejó Majadahonda reducida a ruinas y dio paso a la intervención de Regiones Devastadas.
Los personajes recuperados por Manuel Gesteiro
El libro rescata, además, las historias de personas vinculadas con el municipio que habían quedado fuera del relato más conocido.
El personaje preferido de Manuel es Miguel de Haro. Descubrió su existencia al estudiar la respuesta remitida en 1785 por Miguel Urraca, párroco de Majadahonda, al cuestionario del cardenal Lorenzana. A partir de aquel documento reconstruyó la trayectoria de este majariego, escribano real y regidor de la villa de Madrid.
La dote de Miguel de Haro permitió pagar durante años el salario del maestro, ayudar a las huérfanas y sostener la capellanía que llevaba su nombre. Manuel llegó a proponerlo como denominación para el segundo instituto de Majadahonda, aunque finalmente el centro recibió el nombre de Carlos Bousoño.
Por las páginas del libro pasan también Manuel González Reyes, párroco de Majadahonda y conocido predicador en el Madrid de finales del siglo diecinueve; Josef Sanz, «El Rito», buhonero del siglo dieciiocho; Pedro Balme, tahonero francés establecido en la calle Real; el labrador Pedro Labrandero Sanz; los médicos Calero y Manuel Bastos, cuya labor asistencial dejó una huella perdurable en el municipio.
También aparece el periodista y escritor cubano Pablo de la Torriente Brau, quien combatió en el bando republicano durante la Guerra Civil. Tras su muerte, Miguel Hernández le dedicó la «Elegía segunda». El centro cultural que lleva su nombre en La Habana conserva una sala denominada «Majadahonda».
Un libro para consultar y conservar
Majadahonda en la Historia no exige una lectura seguida. Es uno de esos libros que pueden permanecer cerca, sobre una mesa o en la mesilla de noche, para abrirlos cuando se dispone de un momento. Cada artículo ofrece una historia autónoma y permite descubrir algo nuevo sobre el municipio.
Manuel escribe con rigor, pero también con claridad. Esa combinación facilita la lectura y convierte el volumen en una obra útil tanto para quienes ya conocen la historia local como para quienes desean acercarse a ella por primera vez.
Durante el acto, Eva Gesteiro leyó las palabras preparadas por su padre. Manuel agradeció el trabajo de la Asociación Vecinal de Majadahonda, de Tomás Montero y mío, así como la colaboración de su hija en la edición.
Nosotros, la Asociación Vecinal de Majadahonda, quisimos devolverle ese agradecimiento. Recuperar y ordenar sus artículos ha sido nuestra manera de reconocer una investigación desarrollada durante años y de evitar que se pierda. Ahora corresponde a los lectores recorrer estas 434 páginas y comprobar hasta qué punto la historia de España también pasó por Majadahonda.
- Enrique Gutiérrez Bueno es vocal de la Asociación Vecinal de Majadahonda



