El peso de la industria pesquera y de las zonas rurales inclinaron en Islandia la balanza del no a la reanudación de negociaciones con la Unión Europea (UE) con vistas a una futura adhesión.
Tras un recuento muy largo durante toda la madrugada del domingo, el resultado reflejó la victoria del no en cuatro de las seis circunscripciones nacionales. En total el No obtuvo un 52,8 por ciento frente a un 47,2 del Sí, según certificó la emisora pública RÚV.
A los cerca de 273.000 islandeses con derecho a voto se les preguntaba: «¿Debería Islandia reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea?» Los votantes decidían sobre si las negociaciones debían reanudarse no sobre la pertenencia en sí.
La participación final fue del 82 por ciento, dos puntos por encima de las elecciones parlamentarias del país de noviembre de 2024.
La capital, Reikiavík, registró una mayor participación votando mayoritariamente por las negociaciones al igual que las zonas urbanas pero no fue suficiente para el triunfo. Cerca del 20% de los votantes emitieron el voto anticipado antes del día del referéndum.
Todas las encuestas, incluida la final del pasado viernes 28, indicaba el triunfo del sí por un estrecho margen 50,4% sí por 49,6% no, pero al final las que tuvieron éxito fueron las casas de apuestas que pronosticaban la victoria del no.

Los opositores convencieron a los votantes que la configuración actual es justa y que Islandia ya disfruta de todos los beneficios de la integración europea sin los compromisos de soberanía que inevitablemente vienen con la futura plena adhesión. Recordaban su pertenencia al Espacio Económico Europeo y los acuerdos comerciales con otros países, como China, que son más favorables.
Por contra, los islandeses seguirán con los precios más elevados de toda Europa con su volátil moneda, la corona. A principios de este año, el Ministerio de Finanzas y Asuntos Económicos concluyó que los costes de mantener su propia moneda probablemente superen los beneficios. La adopción del euro, según un informe, podía ayudar a reducir los tipos de interés y los costos de transacción.
Los precios al consumidor en 2025 superaron los de cualquier estado europeo y fueron un 87 por ciento más altos que la media de la UE. Algunos hogares están pagando un interés del nueve por ciento en sus hipotecas.
El país de poco menos de 400.000 personas solicitó unirse a la UE a raíz de la crisis financiera de 2009 que devastó sus bancos y su economía. Las conversaciones con la UE se suspendieron en 2013 cuando un gobierno euroescéptico llegó al poder.
La cuestión de la pesca, un pilar de la economía de Islandia ha sido decisivo en el resultado final ya que Reikiavík podrá seguir manteniendo el control exclusivo de su industria y capturas y el 90 por ciento del sector votó por el No.
La negativa sin duda es un varapalo político para la jefa de Gobierno, Kristún Frostadóttir, partidaria del sí, que planteó la consulta como un ‘ahora o nunca’ manifestó tras conocerse el resultado final: «No lo veo como un revés. Lo veo como una victoria para la democracia». En este sentido, recordó que este referéndum correspondía ″únicamente a los islandeses y la decisión final recae exclusivamente en el pueblo islandés”.
También los dirigentes del Consejo Europeo han sufrido una grave decepción con esta negativa. Su presidente, António Costa, declaró que respeta «plenamente la decisión democrática de los votantes. Islandia sigue siendo uno de los socios más cercanos y de mayor confianza de la UE»
Este resultado cierra por una generación la posibilidad de volver a intentar de nuevo la integración en la UE, siguiendo el ejemplo de Noruega, que rechazó la entrada dos veces por referéndum, en 1972 y 1994, debido también al temor de su sector pesquero y agrario.
En este sentido, la reflexión de un votante islandés del No era: «Quizás dentro de quince o veinte años podamos reconsiderarlo. Pero por ahora estamos divididos, si vamos a unirnos debería ser un 70-30».




