
Esta entrega del Observatorio Trump recoge la amenaza que el presidente Donald Trump lanzó este lunes 18 de agosto contra Omán, a la que advirtió con un ataque militar si interfiere en los esfuerzos de Washington por controlar el futuro del estrecho de Ormuz. La amenaza llegó horas después de que expirara, sin acuerdo, el plazo de sesenta días que Estados Unidos e Irán se habían fijado para poner fin a la guerra entre ambos países. El tráfico marítimo por el estrecho, vía por la que circula buena parte del petróleo mundial, se mantiene prácticamente paralizado desde el fin de semana.
Según recogió NBC News, Trump advirtió en una entrevista telefónica con Fox News que atacaría a Omán «si se interpone en el camino», en referencia a las negociaciones que el país del golfo mantiene con Teherán sobre la gestión del tránsito por el estrecho. Horas más tarde, ya en la Casa Blanca, matizó ante la prensa que Omán «no se ha comportado muy bien», aunque insistió en que Washington podría resolverlo «con facilidad».
La amenaza resulta significativa porque Omán no es un adversario de Estados Unidos, sino uno de sus aliados diplomáticos más antiguos en la región: el país ha servido de canal de contacto entre Washington y Teherán durante más de una década, incluidas las negociaciones nucleares de la era de Barack Obama y los intercambios de prisioneros bajo Joe Biden.
La respuesta política inmediata llegó del Partido Demócrata. El senador Tim Kaine, de Virginia, anunció que presentará una resolución bajo la Ley de Poderes de Guerra en cuanto el Senado regrese de su receso de agosto, a mediados de septiembre, para impedir una acción militar contra Omán. Según recogió Axios, Kaine sostuvo que malgastar más arsenal contra un país con el que EEUU mantiene una sólida relación diplomática y un acuerdo de libre comercio solo beneficia a adversarios como China y Rusia, y dijo esperar sumar apoyos republicanos a su iniciativa.
Esa expectativa no es infundada. La resolución de Kaine se inscribe en la oposición partidista formal —el Partido Demócrata ha impulsado sin éxito varias resoluciones similares desde el inicio del conflicto—, pero el precedente más reciente apunta a una fractura distinta: en junio, cuatro senadores republicanos rompieron la disciplina de su grupo para respaldar una resolución de poderes de guerra sobre Irán, entre ellos Rand Paul, de Kentucky, crítico habitual de la autoridad presidencial en materia bélica. The Hill documentó entonces que aquella votación fue la primera vez que una resolución de este tipo avanzaba en el Senado tras siete intentos fallidos.
Esta distinción sostiene el eje editorial del Observatorio: la resistencia institucional —ya sea la de un aliado diplomático incómodo con verse amenazado, ya sea la de senadores republicanos dispuestos a votar contra su propio grupo en materia de poderes de guerra— no se confunde con la oposición partidista formal, aunque ambas puedan coincidir en el resultado final de una votación.
Trump, por su parte, restó importancia al vencimiento del plazo: dijo no tener prisa alguna y afirmó que las elecciones de mitad de mandato no influyen en absoluto en su cálculo sobre Irán.
De cara al 3 de noviembre, este Observatorio seguirá si la amenaza a Omán erosiona el respaldo republicano a la política exterior de Trump entre los votantes moderados, o si, por el contrario, refuerza ante su base la imagen de firmeza que el presidente busca proyectar mientras el conflicto con Irán se prolonga sin fecha de cierre.
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Meta título: Trump amenaza a Omán y reabre la brecha bipartidista sobre poderes de guerra
Meta descripción: Trump amenaza con atacar a Omán tras expirar el plazo con Irán. El demócrata Tim Kaine responde con una resolución de poderes de guerra, mientras crece la fractura republicana.
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