Coslada: la calle y el pleno

El hilo: la calle discute lo que el pleno no controla

En Coslada, el conflicto cívico dominante no enfrenta a los vecinos con su Ayuntamiento, sino a ambos —Ayuntamiento (gobernado por PSOEMás Madrid y Podemos/IU) y movimiento vecinal— con la Comunidad de Madrid (PP). Sanidad, movilidad y, en su día, el propio Barrio del Jarama y las inundaciones se han peleado en la calle contra decisiones o inacciones regionales.

Ese patrón refuerza la tesis del artículo: buena parte de las llaves —agua, metro, hospital, urgencias— están «fuera del pleno», y por eso la protesta apunta fuera del pleno. Hay dos excepciones que conviene no confundir con lo anterior: la Zona de Bajas Emisiones, contestada desde la derecha (PP y Vox) y no por un movimiento social; y una movilización vecinal reciente que sí apunta al Ayuntamiento, por mantenimiento urbano.

1 · Urbanismo y el Barrio del Jarama

Alegaciones políticas, no rechazo social. A fecha de cierre no consta una oposición vecinal de base al desarrollo del Jarama; lo que consta es su contrario. Ya en 2010 la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos reclamaba el desarrollo del barrio del Jarama y su vivienda protegida, junto al enlace con la M-45 y el colector antiinundaciones, atribuyendo el bloqueo al Gobierno regional. La crítica al plano ha venido, más bien, por el diseño: en el verano de 2026 Más Madrid Coslada presentó siete alegaciones al proyecto de urbanización —menos coche y más verde, dudas sobre la recogida neumática de residuos, alternativas de transporte ante fallos de la L7B y reparto de las 1550 viviendas públicas junto a la libre para evitar segregación—.

Ayuntamiento contra Comunidad, ya sobre el Jarama. En diciembre de 2022 el propio Ayuntamiento, como «parte perjudicada», criticó las expropiaciones previstas por la Comunidad sobre parcelas del futuro barrio y no descartó acciones legales. El choque municipio-Comunidad, que el artículo sitúa en el plano de las infraestructuras, ya asomaba en el propio suelo.

2 · Sanidad: el frente más veterano

La Plataforma del Henares. La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública del Corredor del Henares —colectivos de Coslada, San FernandoMejoradaVelilla y Loeches— lleva más de quince años movilizándose: ya en 2008 reunió a unas 350 personas ante el Hospital del Henares para exigir gestión cien por cien pública y que no se cerrara el Centro de Especialidades Jaime Vera. Sus reivindicaciones se mantienen: reapertura de las urgencias de atención primaria (SUAP/PAC), cobertura de pediatría en el turno de tarde y fin de los recortes de horario a las 18:00.

Los centros bajo presión. El foco local está en el Jaime Vera (urgencias ambulatorias cerradas desde 2020, y más tarde radiología), y en los centros de salud Valleaguado —el que más vecinos de Coslada atiende— y Doctor Tamames, con el Hospital del Henares saturado como consecuencia. En octubre de 2022, cuando el servicio del Jaime Vera reabrió «sin médico», el alcalde Ángel Viveros resumió que «Coslada sigue sin Urgencias». El gobierno municipal se ha sumado sistemáticamente a las grandes movilizaciones y a las mociones, siempre frente a la Consejería de Sanidad.

3 · Educación: dotaciones que llegan tarde

Un instituto para El Puerto. La demanda educativa más citada es un IES en el barrio de El Puerto: la plataforma regional «¡Centros Públicos Ya!» incluyó a Coslada entre los municipios con déficit de plazas públicas.

El antecedente de fondo es la Plataforma por la Escuela Pública de Coslada —Coordinadora de AA.VV. y Federación Local de AMPAs—, que ya en 2005 forzó destinar dos parcelas a colegios públicos. Es el argumento que da munición al artículo: se licencian viviendas antes de asegurar colegios e institutos.

4 · Movilidad: la herida abierta de la L7B

Una plataforma de afectados muy activa. La Plataforma de Afectados por la Línea 7B (San Fernando y Coslada) y la asociación AVPAML7B, con apoyo de la FRAVM, encadenaron protestas durante 2025: concentración ante las inyecciones de hormigón en febrero, ante la oficina regional de afectados en marzo y una marcha el 27 de abril de San Fernando a Coslada Central. R

eclaman nueve medidas —estudio hidrogeológico, restitución de viviendas, ley autonómica específica, compensación a comerciantes, atención psicológica— y denuncian una «política de parches» de más de 200 millones desde 2022. Su lema en Coslada: «lo que empezó en San Fernando no puede repetirse aquí».

El pleno, en el mismo bando. En febrero de 2025 el Pleno aprobó una moción pidiendo información a la Comunidad sobre las obras del túnel, con el voto de todos los grupos salvo el PP, que se abstuvo. La línea reabrió el 22 de noviembre de 2025, pero era su noveno cierre desde 2007. Enlaza directamente con el pasaje «El metro que estuvo tres años cerrado» del artículo.

5 · Medio ambiente y ZBE: aquí la oposición es de derecha

Un caso que invierte el guion. La Zona de Bajas Emisiones, aprobada inicialmente en pleno extraordinario en enero de 2026 y prevista para 2026, es el único plan municipal con contestación organizada, pero la oposición viene del PP y de Vox, no de un movimiento social.

La critican como «restrictiva y recaudatoria» —afecta al 96 por ciento del territorio, con sanciones de hasta 260 euros— y Vox alega que no hay «demanda vecinal» ni informes de calidad del aire que la justifiquen. Conviene reflejarlo como oposición partidista, no como voz cívica, para no falsear el mapa.

6 · El tejido vecinal y la memoria del río

La Coordinadora y sus barrios. El paraguas es la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Coslada, que agrupa a las AAVV. de Valleaguado, El Cerro, Barrio del Puerto, La Espinilla, Fleming, Barrio de Santiago, Jarama, Parque Henares, El Plantío, La Cañada y La Estación. En noviembre de 2025, la AV de Valleaguado, con el apoyo de todas ellas, marchó hasta el Ayuntamiento por «calles limpias, sin baches y accesibles» y una ordenanza justa sobre zonas privadas de uso público: «la paciencia vecinal se ha agotado». Es la excepción reciente en la que la protesta sí señala al gobierno municipal.

El río ya se cobró una vida. La memoria de inundabilidad no es abstracta. En 2009, tras la muerte de una vecina por una riada, la Coordinadora y once asociaciones exigieron el colector de margen y denunciaron que los movimientos de tierra para levantar el Hospital del Henares —el hospital nacido del convenio del Jarama— aumentaron el caudal de agua y barro sobre el alcantarillado. Es el mejor contrapunto ciudadano para el pasaje «El río que ya se desbordó»: el vecindario lleva años avisando de que urbanizar junto al Jarama tiene consecuencias hidráulicas.

7 · Vivienda: contexto metropolitano

Presión de fondo, sin sindicato local documentado. No he localizado una organización de inquilinas propia de Coslada. Sí encuadra el municipio la ola estatal y regional por el derecho a la vivienda —Sindicato de Inquilinas y la FRAVM («La vivienda nos cuesta la vida»), con grandes marchas en 2025 y 2026—, que es justamente el clima en el que el Ayuntamiento vende las 1550 viviendas públicas del Jarama como respuesta. Atribuir como contexto, no como movilización local.

Cómo enlaza con «Coslada remata»

Tres costuras naturales, sin forzar la tesis. Primero, en «El río que ya se desbordó»: sumar la memoria de 2009 —una vecina muerta, el colector reclamado, los movimientos de tierra del hospital— convierte la inundabilidad en un aviso ciudadano con fecha, no en una cautela técnica.

Segundo, en «El metro que estuvo tres años cerrado»: la Plataforma de Afectados por la L7B y la moción unánime (salvo el PP) muestran que la fragilidad del corredor ya está en la calle.

Tercero, un posible ladillo nuevo —«La calle apunta fuera del pleno»— que recoja el patrón: sanidad, metro y, en su día, el propio Jarama se han peleado contra la Comunidad, lo que da cuerpo cívico a la idea de que las llaves están repartidas fuera del término. Y un matiz de rigor: no hay rechazo vecinal al Jarama; hay crítica de diseño (Más Madrid) y una vieja demanda de que se construya con su vivienda pública.

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