«Cuenta atrás»: la desactivación de una bomba sirve de coartada al robo del siglo

«Como si alguien se hubiera adelantado dando el pistoletazo de salida a los blockbusters veraniegos, la película tiene un final imprevisible y sorprendentemente divertido» (Metacritics)

El realizador escocés David Mackenzie, conocido por su excelente Comanchería, Perfect Sense o Relay, ha reunido en su quinto largometraje, Cuenta atrás (Fuze), a los actores británicos Aaron Taylor-Johnson ( famoso por su interpretación de John Lennon en Nowhere Boy, Godzilla, El especialista) y Theo James (The Monkey, Divergente, Zoe) en un thriller de acción y misterio, «una comedia policíaca rica en traiciones pero pobre en estilo» (The Guardian).

Bastante parecida a otras historias que ya hemos visto, o quizá un corta y pega de varias de ellas, entre clásico policiaco y película de guerra urbana, Cuenta atrás se sitúa en la ciudad de Londres, en la actualidad. En pleno centro de la ciudad, en unas obras en el distrito de Paddington, aparece lo que se piensa que es una reliquia de la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente se pone en marcha un enorme operativo policial y militar dirigido por la comisaria Greenfield, interpretada por Gugu Nbatha-Raw (conocida por su papel en la serie Doctor Who, Belle, Más allá de las luces, Loki) y el experto en explosivos Tranter, al que da vida Aaron Taylor-Johnson..

Aprovechando el caos y el pánico creados por el descubrimiento, mientras la policía se encarga de la evacuación de los miles de habitantes y comerciantes del barrio, y un equipo de expertos desactivadores militares de explosivos al mando del oficial Will Tranter examina la bomba y se dispone a impedir que explote y arrase toda la zona, una banda de atracadores al frente de la cual se encuentran los famosos delincuentes Karalis (Theo James), especialista en diamantes, y X (el actor australiano Sam Worthington, Avarae, Renubator Salvation, Furia de titanes), ejecuta un plan que consiste en infiltrarse en un edificio dentro del cordón policial para acceder al banco situado debajo. Humor sutil y personajes más bien tópicos para una historia rocambolesca.

Ambos operativos –el oficial y el clandestino- avanzan con audacia en el perímetro de las calles vacías, sin ser conscientes de la existencia del otro. El realizador Mckenzie ha explicado que su intención era hacer «una película de un atraco llevado a cabo por los Ramones».

Durante la presentación de Cuenta atrás[1] en el Festival de Toronto, Mckenzie confesó que en ningún momento se planteó que fuera una película «con mensaje, tan solo algo divertido». En todo caso, la bomba no es más que una distracción que se ha permitido el guionista berlinés Ben Hopkins –quien ha escrito una historia divertida aunque menos espectacular de lo esperado, mientras que en el terreno acotado para la explosión está teniendo lugar un complot maquiavélico.

En el transcurso de las dos operaciones paralelas, la larga lista de gestos y miradas sospechosas harán que el espectador dude acerca de las verdaderas intenciones de algunos personajes. La tensión perdurará hasta el final pero se sucederán tantas traiciones que cualquier hipótesis imaginada acabará materializándose, destruyendo así el elemento sorpresa.

  1. Cuenta atrás estará n los cines de Madrid a partir del viernes 14 de agosto 2026.
Mercedes Arancibia
Periodista, libertaria, atea y sentimental. Llevo más de medio siglo trabajando en prensa escrita, RNE y TVE; ahora en publicaciones digitales. He sido redactora, corresponsal, enviada especial, guionista, presentadora y hasta ahora, la única mujer que había dirigido un diario de ámbito nacional (Liberación). En lo que se está dando en llamar “los otros protagonistas de la transición” (que se materializará en un congreso en febrero de 2017), es un honor haber participado en el equipo de la revista B.I.C.I.C.L.E.T.A (Boletín informativo del colectivo internacionalista de comunicaciones libertarias y ecologistas de trabajadores anarcosindicalistas). Cenetista, Socia fundadora de la Unió de Periodistes del País Valencià, que presidí hasta 1984, y Socia Honoraria de Reporteros sin Fronteras.

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