Un autobús de Irizar equipado con un nuevo sistema de pila de combustible de Bosch está circulando con pasajeros por Madrid dentro de una prueba que se prolongará durante varias semanas. El vehículo es operado por Alsa y, según el fabricante de la tecnología, se utilizará preferentemente en recorridos en los que su elevada autonomía permita comprobar las posibilidades de la propulsión mediante hidrógeno.
La prueba supone el primer proyecto de Bosch con un cliente en el segmento de los autobuses y llega cuando los fabricantes y operadores europeos buscan alternativas al diésel para cumplir los objetivos comunitarios de reducción de emisiones.
Bosch asegura que el vehículo ha superado ya las pruebas previas y dispone de las autorizaciones necesarias para circular. Sin embargo, la información facilitada por la compañía no identifica las líneas o recorridos madrileños en los que se está realizando el ensayo ni concreta qué administración u organismo de transporte participa, en su caso, en el proyecto.
Tampoco especifica cuántos pasajeros transportará durante las pruebas o si existe algún compromiso para incorporar posteriormente vehículos de estas características a servicios regulares de Alsa.
Más de mil kilómetros y repostaje en menos de quince minutos
El autobús incorpora el sistema de pila de combustible FCPM C190 desarrollado por Bosch. Está formado por dos pilas dispuestas horizontalmente y proporciona una potencia continua de 190 kilovatios.
Con la capacidad de almacenamiento de hidrógeno disponible en el vehículo, Bosch afirma que puede superar los mil kilómetros de autonomía y repostar en un periodo de entre diez y quince minutos. Estas características permitirían emplearlo no solo en servicios urbanos, sino también en trayectos interurbanos.
La pila de combustible genera electricidad mediante una reacción electroquímica entre el hidrógeno almacenado a bordo y el oxígeno. Esa electricidad alimenta la propulsión del vehículo, que no produce emisiones contaminantes por el tubo de escape.
Para Bosch, una de las principales aplicaciones de esta tecnología se encuentra precisamente en los vehículos que deben recorrer largas distancias y disponen de pocas oportunidades para recargar durante su jornada.
«Las pilas de combustible son especialmente adecuadas para autobuses que recorren largas distancias cada día y que rara vez tienen la oportunidad de recargar durante el trayecto», señala Thomas Pauer, miembro del consejo del área Mobility y presidente de Bosch Power Solutions.
La compañía dispone también del módulo FCPM C300, dirigido principalmente a autocares y camiones pesados, y del FCPM C100, con una potencia continua de 100 kilovatios y concebido especialmente para autobuses urbanos.
Madrid ya cuenta con antecedentes en movilidad con hidrógeno
El ensayo de Bosch, Irizar y Alsa no constituye la primera experiencia relacionada con la movilidad mediante pila de combustible desarrollada en Madrid.
Aquí Madrid informó en enero de 2021 de la apertura en la avenida de Manoteras de una estación de suministro de hidrógeno para vehículos eléctricos de pila de combustible, una instalación que comenzó abasteciendo a una flota de doce Toyota Mirai.
Aquella hidrogenera, impulsada por un consorcio en el que participaban Enagás, Toyota España, Urbaser, Carburos Metálicos, Sumitomo Corporation España y la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, suministraba hidrógeno verde generado a partir de energías renovables.
La instalación disponía de una capacidad de suministro de hasta diez kilogramos diarios y estaba preparada para repostar vehículos a 700 bares de presión.
La existencia de esta infraestructura constituye un antecedente de la utilización del hidrógeno para movilidad en la capital, aunque no consta que el autobús que ahora prueba Alsa vaya a abastecerse en ella.
Barcelona incorporó autobuses de hidrógeno en 2022
También existe un precedente español directamente relacionado con el transporte colectivo.
En enero de 2022, Aquí Madrid informó de la incorporación a la flota de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) del primero de ocho autobuses de hidrógeno fabricados por CaetanoBus y dotados de tecnología de pila de combustible de Toyota.
A diferencia de la prueba que ahora se desarrolla en Madrid, aquellos vehículos estaban destinados a incorporarse a líneas regulares de transporte público.
El proyecto barcelonés contemplaba además expresamente el suministro mediante hidrógeno verde producido en una planta situada en la Zona Franca, un aspecto relevante a la hora de determinar el impacto climático de esta tecnología.
Bosch no precisa qué hidrógeno utilizará en Madrid
Aunque un vehículo de pila de combustible no genera emisiones de dióxido de carbono durante su circulación, el balance ambiental del sistema depende también de cómo se haya producido el hidrógeno que consume.
No es equivalente el obtenido utilizando electricidad procedente de fuentes renovables que el producido mediante procesos dependientes de combustibles fósiles. Por ello, conocer el origen del combustible resulta necesario para valorar las emisiones asociadas al conjunto de su ciclo energético.
La información facilitada por Bosch sobre la prueba madrileña no especifica el origen del hidrógeno que utiliza el autobús ni identifica la infraestructura en la que se realizará su repostaje.
Esta ausencia contrasta con los dos antecedentes publicados por Aquí Madrid: tanto la hidrogenera inaugurada en Manoteras en 2021 como el proyecto de autobuses de TMB en Barcelona contemplaban expresamente el empleo de hidrógeno verde.
Las normas europeas impulsan los autobuses de cero emisiones
El ensayo se produce en pleno proceso de transformación de las flotas europeas de transporte colectivo. La normativa de la Unión Europea establece objetivos progresivamente más exigentes para reducir las emisiones de los vehículos pesados y avanzar hacia los autobuses urbanos de cero emisiones.
Bosch considera que la pila de combustible puede complementar a los autobuses eléctricos de batería, especialmente en servicios que requieren autonomías elevadas y en los que resulta difícil realizar recargas durante la jornada.
El fabricante sostiene que la prueba madrileña permitirá comprobar en condiciones reales la robustez y las prestaciones de su nuevo sistema.
Los datos de consumo de hidrógeno, costes de explotación y comportamiento efectivo del vehículo durante las próximas semanas serán, sin embargo, elementos necesarios para poder comparar esta solución con los autobuses eléctricos de batería y con otras tecnologías disponibles para la renovación de las flotas.
Por el momento, Bosch no ha anunciado que el ensayo vaya a traducirse en la adquisición de autobuses de pila de combustible por parte de Alsa ni ha comunicado cuándo hará públicos sus resultados.




