El abogado y empresario juró el cargo este viernes siete de agosto ante el Congreso reunido en Cali. Su llegada al poder abre un giro político en Colombia tras el Gobierno de Gustavo Petro, con anuncios de mano dura frente a los grupos armados, contención del gasto público y reformas económicas.
Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030 en una ceremonia celebrada en la Arena de la Universidad Santiago de Cali. Es la primera vez que un presidente colombiano presta juramento fuera de Bogotá.
El presidente del Senado de la República, Honorio Henríquez, recibió el juramento y le impuso la banda presidencial ante el Congreso reunido en sesión plenaria.
La elección de Cali rompió con la tradición institucional y reforzó el mensaje de descentralización defendido por el nuevo mandatario. El Congreso había autorizado el traslado excepcional de su sede para celebrar la investidura en la capital del Valle del Cauca.
Según la información publicada por IPS, firmada por su corresponsal en Cali, la toma de posesión sitúa a Colombia dentro del avance electoral de la extrema derecha en América Latina y cierra el primer gobierno de izquierda de la historia reciente del país.
De la Espriella inicia su presidencia con un mensaje de mano dura
Tras prestar juramento, De la Espriella se desplazó al batallón Pichincha, también en Cali, donde pronunció su primer discurso como jefe del Estado ante miembros de las Fuerzas Armadas.
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», afirmó el presidente. También ordenó combatir a las estructuras criminales y reiteró que su Gobierno no mantendrá negociaciones con grupos armados que continúen delinquiendo.
El lugar y el contenido de la intervención concedieron un protagonismo político y simbólico a las Fuerzas Armadas. Durante la campaña, De la Espriella había prometido abandonar la estrategia de negociación impulsada por Petro y aplicar una política de seguridad más severa frente a las guerrillas, las disidencias y las organizaciones vinculadas al narcotráfico y la minería ilegal.
El nuevo presidente anunció, además, la erradicación de cultivos de coca y una ofensiva contra el crimen organizado. La aplicación de estas medidas marcará una ruptura con la política de «paz total» del Ejecutivo saliente y afectará al desarrollo del Acuerdo de Paz de 2016, cuya implementación había centrado algunas de las principales iniciativas de Petro.
Aquí Madrid informó anteriormente sobre la propuesta del Gobierno saliente de ampliar durante siete años la implementación del Acuerdo de Paz con las FARC-EP.
Una victoria electoral por un margen muy estrecho
De la Espriella llegó a la Presidencia después de imponerse al candidato izquierdista Iván Cepeda en la segunda vuelta del veintiuno de junio.
El escrutinio oficial del Consejo Nacional Electoral atribuyó 12.960.166 votos a De la Espriella y 12.708.312 a Cepeda. La diferencia fue de 251.854 sufragios, inferior a un punto porcentual.
El resultado dejó un país dividido casi por mitades. De la Espriella concurrió como candidato del movimiento Defensores de la Patria y construyó su campaña alrededor de la seguridad, la reducción del Estado, la iniciativa privada y la oposición al gobierno de Petro.
El nuevo presidente, que no había ocupado anteriormente un cargo público electivo, se presentó como una figura ajena a los partidos tradicionales. IPS recuerda, sin embargo, que desarrolló una amplia trayectoria como abogado y empresario antes de entrar en la política electoral.
Petro no asistió a la investidura. Tampoco acudieron varios representantes del Pacto Histórico, mientras organizaciones sociales y estudiantiles convocaron protestas en Cali, Bogotá y Barranquilla. La estrechez del resultado y la confrontación mantenida durante la campaña anticipan una legislatura marcada por una oposición intensa.
Ajuste fiscal, hidrocarburos y respaldo a la iniciativa privada
En materia económica, De la Espriella anunció la congelación inmediata del gasto estatal y defendió la necesidad de ordenar las cuentas públicas. También avanzó una reforma tributaria, la eliminación del impuesto sobre el patrimonio y un mayor protagonismo del sector privado.
El presidente se comprometió a reactivar la exploración de petróleo y gas. Este planteamiento modifica la orientación energética del gobierno de Petro, que había limitado la concesión de nuevos contratos de exploración y defendido una transición hacia fuentes renovables.
De la Espriella prometió asimismo facilitar el acceso de los trabajadores informales al crédito, impulsar las infraestructuras regionales y mantener los programas dirigidos a la población vulnerable. La concreción de esas medidas dependerá de los proyectos presupuestarios y legislativos que presente el Ejecutivo.
En el terreno institucional, aseguró que respetará la independencia judicial y que no promoverá una Asamblea Constituyente. Al mismo tiempo, anunció que estudiará modificaciones en la Jurisdicción Especial para la Paz, el mecanismo de justicia transicional creado tras el acuerdo con las FARC.
Un cambio político con repercusión regional
La investidura reunió en Cali a dirigentes y delegaciones internacionales, entre ellas la encabezada por el rey Felipe VI y el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
La presencia de varios gobiernos conservadores latinoamericanos reflejó la dimensión regional del relevo. De la Espriella ha mostrado afinidad política con los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; Argentina, Javier Milei; y El Salvador, Nayib Bukele.
Su llegada a la Presidencia modifica el equilibrio político de América Latina y abre interrogantes sobre la política de paz, la protección ambiental, las relaciones con Venezuela y la cooperación de Colombia con los organismos internacionales.
El nuevo Ejecutivo deberá convertir sus promesas de seguridad y disciplina fiscal en medidas compatibles con la Constitución, los controles judiciales y un Congreso sin margen para ignorar la profunda división electoral del país.




