La histórica muralla de Zamora ha finalizado las obras de consolidación y restauración ejecutadas en diversos tramos.

Se trata de una intervención que es clave para la conservación de este destacado conjunto defensivo de origen medieval, realizada, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) del Ministerio de Cultura.

La intervención ha contado con una inversión de más de un millón y medio de euros (1,6 millones) procedentes de los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) y un plazo de ejecución de catorce meses.

Estos trabajos son la primera fase de una intervención que continuará el año que viene con la restauración de un nuevo tramo situado en la Avenida de la Feria, que contará con un presupuesto adicional de medio millón de euros.

El proyecto de restauración que ahora ha concluido ha comprendido estudios previos, consolidación estructural y tratamientos de conservación de los paramentos de cinco tramos del conjunto amurallado.

La Avenida de la Feria, el entorno de la puerta de Doña Urraca, el parque de San Bernabé, el parque del Castillo, la puerta de San Pablo y la ronda del Degolladero son los distintos puntos en los que se ha desarrollado la intervención y entre los que se encuentran algunos de los sectores más significativos del conjunto histórico.

Los trabajos comenzaron con una fase previa de estudios técnicos y arqueológicos, un análisis de materiales y varias catas estratigráficas, así como una serie de inspecciones especializadas para conocer la evolución constructiva de la muralla.

Posteriormente, se han llevado a cabo actuaciones de limpieza, eliminación de vegetación, drenaje perimetral, consolidación estructural y restauración de fábricas, así como tratamientos específicos para la protección frente a la humedad y la degradación de los materiales.

Entre las actuaciones más destacadas figuran la restitución de juntas y sillares, la consolidación mediante técnicas tradicionales compatibles con los materiales históricos, la ejecución de cosidos estructurales en zonas fisuradas y la recuperación de elementos singulares como el portillo de Doña Urraca.

Asimismo, se han protegido las coronaciones de los muros y se han instalado paneles informativos para facilitar la interpretación del bien por parte del público.

La intervención ha contado con un seguimiento arqueológico continuo y se ha desarrollado garantizando la seguridad, la sostenibilidad y la adecuada gestión de residuos, siempre en coordinación con las administraciones locales y autonómicas.

Un conjunto de gran valor patrimonial

Las murallas de Zamora forman parte del Conjunto Histórico-Artístico local, declarado en 1973, y cuentan con la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC).

Este sistema defensivo tiene su origen en la Alta Edad Media, aunque su desarrollo más significativo se produjo entre los siglos XI y XIII, durante la consolidación del Reino de León.

La ciudad llegó a contar con hasta tres recintos amurallados sucesivos que respondían a su expansión urbana y a su importancia estratégica como enclave fronterizo. El primer recinto protegía el núcleo inicial de la ciudad en torno al castillo y la catedral.

Posteriormente, se construyeron nuevos cinturones defensivos que ampliaron el perímetro urbano, incorporando barrios extramuros y reforzando el sistema defensivo con torres, puertas y fosos.

A lo largo de los siglos, las murallas han sufrido transformaciones, reutilizaciones y pérdidas parciales, pero aún conservan importantes lienzos y elementos arquitectónicos que permiten comprender su evolución histórica y su función militar.

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