
El enfrentamiento entre fe y razón, entre fantasía y realidad, entre lo onírico y lo tangible, son polémicas culturales que tradicionalmente se vienen debatiendo desde muchos planteamientos, el más frecuente de los cuales es el religioso, pero también desde distintas creencias relacionadas con otros supuestos.
Uno de ellos es todo lo relacionado con la ufología, los ovnis, la existencia de extraterrestres y los supuestos avistamientos y abducciones. Este enfrentamiento es una de las materias que Xosé Ramón Pena maneja en A boca de Krishna, su última novela, escrita en gallego y publicada por Aira.
Al comienzo y al final de la narración (págs. 18 y 186) se alude a la boca de Krishna, un episodio de la tradición hindú según la cual, al pequeño Krishna, acusado de comer barro, su madre adoptiva Yashoda, para comprobarlo, lo obliga a abrir la boca, en cuyo interior observa todo el universo: galaxias, estrellas, planetas, mares, océanos… lo infinito dentro de un pequeño hueco, una visión que desafía toda lógica humana: «O neno Krishna abreu a boca e ela puido contemplar, entón, o universo enteiro».
El protagonista de A boca de Krishna es un investigador científico especialista en astronomía (llega a descubrir el planeta extrasolar Ith), un escéptico que no cree en extraterrestres (al menos no cree en la posibilidad de que en algún momento se hubieran puesto en contacto con la Tierra) que recibe testimonios de avistamientos de personas en las que confía, entre ellas su propio padre y un compañero de estudios marxista-leninista, y de otras en las que no tanto, como Demetrio, un viejo soldado de la División Azul. Además, Clarita, su hermana, es una aficionada a la astronomía que sí que cree ciegamente en la existencia de esos contactos.
Ernesto Estévez, nombre de este protagonista, se formó como científico en Madrid (durante los años de la Movida) y en los Estados Unidos, donde trabajó muchos años en el campo de la astronomía.
La trama de la novela discurre durante gran parte en los primeros años setenta del pasado siglo cuando España atravesaba un periodo histórico trascendental marcado por la muerte de Franco y los primeros años de la transición política. El protagonista es descendiente de abuelos enfrentados en la guerra civil, un republicano y un falangista, que a pesar de sus buenas relaciones no llegan a una reconciliación total.
El espacio donde se desarrolla es la ciudad de Santiago de Compostela, en la que los estudiantes universitarios protagonizan huelgas y protestas contra el viejo régimen.
Los acontecimientos de aquellos años como la represión de las manifestaciones de 1972, el atentado a Carrero Blanco, la revolución de los claveles en Portugal, los últimos fusilamientos del franquismo, la Marcha Verde, la muerte del dictador, las primeras elecciones democráticas en 1977… se entrelazan con las vicisitudes de los protagonistas de la novela.
Hay alrededor de la historia principal, la del científico protagonista, otras tramas paralelas que protagonizan personajes secundarios como su padre, un exmilitar que abandonó la Armada en desacuerdo con la ideología que exhibían los mandos del ejército franquista y que se embarca como telegrafista en el carguero Usamancita, cuyo destino recuerda el caso y las circunstancias del pesquero gallego Montrove.
La lucha entre la razón y las creencias en fenómenos extraterrestres ocupa toda la extensión de la novela sin que en ningún momento el protagonista ceda en sus ideas sobre la imposibilidad de la existencia de contactos con habitantes de otras galaxias. Sin embargo, el ingenioso desenlace final contiene una insinuación relacionada con un secreto de familia que tal vez reclame un nuevo planteamiento.



