La Argentina como problema

Crónicas argentinas

La Argentina es el gran problema de los argentinos y, los argentinos somos el gran problema del país. Un muro de incomunicación e incomprensión que se refuerza día a día y que nos separa desde hace más de doscientos años. El problema, que se revela en clave de un eterno presente, no está siendo bien leído y adecuadamente tratado.

Algunos hallan consuelo al observar lo que sucede en el mundo. En efecto, hasta no hace mucho era habitual la frase: esto sólo pasa en la Argentina…

Nuestros conflictos y dilemas, compatibles con los de América Latina y otros países distantes, con los que compartiríamos algunas similitudes conceptualmente forzadas, se reducía al «tercer mundo», categoría ficticia representada por una constelación de diferentes historias, lenguas, culturas, sociedades.

Países que hoy necesitan desarrollarse y ser bien gestionados, o quizá vigilados por potencias con pasado colonialista y esclavista. Estas potencias ahora tendrían «vocación altruista», pero en realidad, necesitan continuar con el expolio y los ventajosos negocios que se concretarían mediante sobornos según el periodismo de investigación.

Los países del «primer mundo», privilegiados, comenzaron a tornar visibles sus problemas e iniquidades a partir de la crisis mundial del 2008, por eso algunos intelectuales de aquí manifestamos que cada vez se parecerían más a nosotros por la involución de sus sociedades, instituciones, economías, al margen de las élites políticas y financieras.

La democracia jamás fue bien entendida y practicada, pues, no existe una educación cívica, y falta ejemplaridad. La cuestión estaría en los débiles controles, en el sistema de frenos y contrapesos. Siempre hubo ricos y pobres, deudores y acreedores, propietarios e inquilinos, empleados y desempleados, explotados y explotadores.

Los vicios con el tiempo se naturalizan. Y no existe la vocación de promover la intervención cívica de los ciudadanos; los representados luego de votar, no tienen manera de controlar a los representantes; la frase «democracia representativa» tiene mucho de slogan.

En París falleció Arnaldo Calveyra, un argentino que emigró y nunca más volvió a vivir aquí, pero Entre Ríos, su provincia natal, fue su fuente de inspiración como escritor. Los libros de Calveyra fueron publicados de entrada en francés.

Recuerdo que en 2014 vino a la Feria del Libro de Buenos Aires y, EL PAÍS de Madrid lo entrevistó. Él dijo que el país estaba preso por la gente mediocre, todo un misterio, sin embargo, la gente va a la feria a escuchar poesía porque está enferma y necesita una valencia[1], y añadió: «Pero de pronto tienen en la cabeza como una revelación perversa y entienden que no se puede gobernar sin robar…»

En fin, los poetas tienen una percepción diferente a la de los narradores, los filósofos, los estudiosos en general. Calveyra nunca dejó de estar aquí. París lo seducía, aunque su identidad estaba en su pueblo natal. Llegué a entenderlo, y parafraseando a Gregorio Marañón, yo siempre estuve en la Argentina aunque viviese afuera.

Con el insistente pretexto que hay que asegurar la gobernabilidad y evitar el caos (justamente generado desde el poder), la mentalidad de «monarquía absoluta del ejecutivo» se ha ido globalizando. Aquí todavía no entendimos que necesitamos convivir, respetarnos, que los que no piensan como uno no son necesariamente enemigos, en todo caso, a través del diálogo y los argumentos, procurar convencer al otro, no destruirlo o eliminarlo.

  1. En el contexto de la literatura, el psicoanálisis y el habla de Argentina, cuando se dice que la gente está enferma y «necesita una valencia», se refiere a que las personas buscan en la poesía un punto de anclaje, un enlace afectivo o un vector de sentido para llenar un vacío o sanar un malestar emocional.
Roberto Cataldi
Roberto M. Cataldi Amatriain es Doctor en Medicina por la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Complutense de Madrid, académico, catedrático de medicina interna en universidades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), ensayista, humanista, bioeticista, en suma, un exponente de Las Dos Culturas, también un intelectual, con varios libros publicados y artículos de interés general.

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