Cuando tenía diecinueve años, el compositor francés Charles François Gounod (1819-1893) había escuchado la sinfonía dramática de Berlioz y aquella historia de amor lo conmovió, desde entonces fue como una obsesión musicar la tragedia de Romeo y Julieta de Shakespeare.
El tema del amor es eterno
Gounod, había alcanzado reconocimiento internacional y un notable éxito con Fausto, ópera apoyada en un texto famoso del escritor alemán Goethe, y recibe, en esa época de madurez compositiva, la propuesta del gerente teatral León Cavalho para componer una nueva ópera.
Francia, por otra parte, recuperaba su prestigio y su solvencia económica en el Segundo Imperio y convertía a París en «la ciudad luz», con sus famosos proyectos urbanísticos y la exposición Universal de 1867.
Había, a su vez, un resurgimiento de la ópera, que ponía de manifiesto la identidad nacional, posesionando a Francia como centro operístico, frente a la ópera italiana y alemana.
Estaban dadas las claves del éxito

Con esa propuesta, Gounod se refugia en la Riviera francesa, donde su inspiración se desborda dejando fluir la composición con entusiasmo. Le comenta a su mujer en una carta que, al componer la música, sentía la fuerza de sus veinte años, ya que la obra se apoyaba en los esbozos que había elaborado en su juventud.
El libreto de Romeo y Julieta fue creado por Jules Barbier y Michel Carré, quien había escrito a su vez la ópera Fausto. Algunos críticos consideraban que el drama shakesperiano no alcanzaba tesitura operística porque giraba en torno a la relación amorosa, sin considerar que el texto de Shakespeare no es solo una historia de amor, es a su vez un mural de la época y una expresión del odio, del poder, la violencia social y los designios que tuercen nuestras vidas.
Sin duda, el eje dramático es la joven pareja, en duetos llenos de pasión, pero el trasfondo de rivalidades de las familias, las intrigas y la violencia no están ausentes revelando a su vez la situación psicológica y social. Es también un homenaje al amor más allá de la muerte, la fuerza eterna e indestructible.
Esta puesta escénica es, a su vez, un homenaje a la ópera Romeo y Julieta que hizo historia en el Teatro Real.
Su director artístico, Joan Matabosch, nos cuenta en la introducción del programa que la obra recorrió los teatros líricos del mundo y llegó en 1873 al Teatro Real, donde la cantaron famosos tenores, como Giuseppe Anselmi.
Este tenor quería agradecer al Teatro Real y al público de Madrid sus éxitos en personajes tan importantes como Romeo; y cuando muere, el cantante envía su corazón verdadero al Teatro Real. Esta historia que mucho tiene de surrealista muestra también la pasión por la ópera, la identificación del intérprete con el personaje y la total entrega.
El corazón de Anselmi fue llevado al Museo de Antropología de Madrid, para ser disecado y volvió al Teatro Real para ser custodiado. En plena Guerra Civil estalló un polvorín y se suponía que las llamas devoraron todo, sin embargo, uno de los pocos objetos que se salvó fue la urna que contenía el corazón del cantante, que fue enviada al Museo del Teatro de Almagro donde se conserva hasta hoy.
Muchas fueron las versiones y los cantantes que interpretaron Romeo en este histórico Teatro Real, la versión que se presentará actualmente cuenta con un elenco excepcional.
Tomas Jolly es el director escénico, conocedor de Shakespeare, saltó a la fama al interpretar escenas de Romeo y Julieta en los balcones de su apartamento durante el covid. Es director de esta nueva coproducción de la Opera Nacional de París.
Carlo Rizzi como director musical estará al frente de dos repartos con voces de excelencia:
Las sopranos Nadine Sierra, Vannina Santoni y Julieta Musychenko-Greenhalgh y los tenores Javier Camarena, de origen mexicano, considerado uno de los mejores tenores líricos del momento y el destacado español Ismael Jordi. Con el Coro y la Orquesta Titulares del Teatro Real.
Cabe recordar que esta ópera vuelve, actualmente, con una nueva producción centrada a partir de la tragedia de Shakespeare y del lirismo de Gounod, aunque trasciende el ámbito temporal, está narrada en la Verona del siglo catorce, azotada por luchas intestinas entre linajes, con un trasfondo político de violencia y traiciones.
No obstante, fiel a aquel momento emocional de su juventud, el músico prioriza la tensión sentimental y la pasión adolescente, sublimando con la música el amor de la pareja. Tal vez, esa focalización en el concepto amoroso y en la dimensión del amor es lo que da a la ópera de Gounod una actualidad reflexiva, sobre el eterno tema amoroso, la entrega del ser humano y la trascendencia después de la muerte.
Las funciones están dedicadas al Alfredo Kraus (1927-1999) evocando sus gloriosas interpretaciones de Romero y Julieta en el Teatro de la Zarzuela hace cuarenta años.
Actividades culturales
Como es costumbre se llevarán a cabo una serie de eventos culturales relacionados con la ópera.
21 de mayo a las 18:30 horas. Biblioteca Regional de Madrid
Conferencia: El elixir amargo: la estética del amor imposible en la ópera. Por el musicólogo Mario Muñoz.
22 de mayo a las 20:15 horas. Teatro Real. Sala Gayarre.
Encuentros con Carlo Rizzi, Ricardo de Cala y Joan Matabosch.
24 de mayo a las 11.00 y a las13.00 horas. Real Teatro de Retiro
Concierto pedagógico: ¿Te suena Romeo y Julieta? Taller musical familiar. Dirigido por Fernando Palacios
27 de mayo a las 18.99 horas. Casa Asia
Conferencia: Mitos del amor imposible: de Romeo y Julieta a Las amantes mariposas.
26, 27 y 30 de mayo. Fundación SGAE, Sala Berlanga
Ciclo de Cine: películas españolas sobre el tema de la pasión romántica.
29 de mayo a las 12.30 horas. Museo Cerralbo
Visita guiada: Entre el deseo y la fatalidad, amores trágicos en el Museo Cerralbo.
29 de mayo. Asociación Argadini
Taller: Historias que enamoran.
13 de junio a las 19.39 horas
Retrasmisión de Romeo y Julieta para toda España. Para más información ver página web Teatro Real.
El Teatro Real te espera.
«Romeo: Ha sido la alondra que anuncia la mañana, y no el ruiseñor. Mira. Amor, esas rayas hostiles que apartan las nubes allá, en el oriente. Se apagaron las luces de la noche y despunta el día alegre en las cimas brumosas. He de irme y vivir o quedarme y morir»
Acto III. Romeo y Julieta, de William Shakespeare. Traducción Ángel Luis Pujante.




