Francia celebra un primero de mayo simbólico contra Macron y la extrema derecha

Fuerte movilización en la manifestación en París este primero de mayo, con participación de cien mil personas según fuentes sindicales. En toda Francia se estima en 300.000 el número de manifestantes.

Esta movilización unitaria de las centrales sindicales en defensa del 1 de mayo (único día del año en Francia en que por ley es obligatoriamente un día de descanso pagado) es una contundente respuesta a las amenazas proferidas por el actual gobierno del presidente Emmanuel Macron y sus aliados en la extrema derecha para modificar la ley y suprimir esta conquista histórica de los trabajadores.

Esta conquista de la clase obrera que data de fines del siglo diecinueve ha sido siempre atacada por los gobiernos más reaccionarios. El mariscal Pétain (colaborador del invasor nazi) quiso ya en 1941 remplazar la fiesta de los trabajadores por la fiesta del «trabajo», pero a la liberación fue restablecido el 1 de mayo no laborado y remunerado.

La tentativa del gobierno de aprobar un proyecto de ley permitiendo el trabajo asalariado el 1 de mayo en ciertos sectores de actividad (panaderías, pastelerías y floristerías) fue rechazada por la Asamblea Nacional y por una fuerte oposición sindical, ya que se trata de una forma indirecta de poner en tela de juicio esa jornada de descanso remunerada para la inmensa mayoría de los trabajadores.

El ministro de trabajo macronista, Jean Pierre Farandou, ante la imposibilidad de presentar su proyecto de ley, ha ido aún más lejos en su provocación, invitando a esos sectores de actividad a no respetar la ley, indicando que el gobierno daría orden a su administración de hacer la vista gorda y no dictar sanciones.

La izquierda parlamentaria LFI ha presentado una denuncia contra el citado ministro ante la Corte de Justicia de la República por «tentativa de hacer fracasar la ejecución de la ley».

Este primero de mayo 2026 se ha celebrado en este contexto de tensión política y económica, con un gobierno sometido a la voluntad de una ultraderecha que cuenta ahora con el apoyo descarado de la organización patronal (MEDEF), que controla la mayor parte de la prensa escrita y audiovisual mainstream, a través de los grupos Bolloré y Bouygues principalmente.

Junto a la movilización sindical cabe destacar también la tradicional participación de una multiplicidad de partidos políticos de izquierdas, y organizaciones no gubernamentales en estas manifestaciones familiares, festivas y pacificas del uno de mayo.

No obstante, la amenazadora presencia de un verdadero ejército de policías antidisturbios rodeando el recorrido de la manifestación, la masiva participación y fuerte presencia de la juventud ha permitido limitar los incidentes.

Las consignas más repetidas a lo largo de la manifestación eran las que conciernen al respeto del 1 de mayo como fiesta de los trabajadores, entre ellas «La fiesta del 1 de mayo no es negociable» o «El 1 de mayo es nuestro».

De relieve también consignas contra la carestía de la vida, contra la guerra y contra los que como el grupo Total sacan beneficio de ella: «El problema no son los árabes, ni los negros, sino los multimillonarios», «Hay que librarse de los multimillonarios».

Entre las pancartas de los manifestantes abundaban las que denuncian el carácter parasitario de esas elites millonarias exoneradas de impuestos por la práctica de los paraísos fiscales y la denominada «optimización fiscal».

Numerosas también las consignas contra la amenaza neofascista cada vez más presente en Francia y contra el grupo de prensa Bolloré.

Los manifestantes aquí, como en toda Europa, gritan en italiano «Siamo tutti antifacisti» y aficionan cantar el «bella ciao».

No han faltado tampoco en esta jornada festiva y reivindicativa los sindicatos del mundo del espectáculo y de la cultura amenazados por el progreso de la ultraderecha, así como los llamamientos a la solidaridad internacional, contra el genocidio en Palestina y en Líbano, contra las guerras de Irán y Ucrania, y otros conflictos bélicos.

Julio Feo Zarandieta
Periodista profesional en Francia desde 1976. He trabajado durante 35 años como periodista (Responsable de edición y critico de cine) en el servicio en castellano de Radio Francia Internacional. Pero también como corresponsal en París de diversos diarios y semanarios españoles y critico en Cine Classics (canal plus). Jubilado desde el 2013, escribo ahora en Periodistas en español y en Aquí Madrid. Miembro del Sindicato Francés de la critica de cine y de Fipresci, he cubierto numerosos festivales de cine internacionales, muy especialmente Cannes y San Sebastián. Militante antifranquista en los años sesenta, resido en Francia desde 1974, fecha en que me acordaron el asilo político. Hoy en día tengo la doble nacionalidad hispano francesa.

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe un comentario
Escribe aquí tu nombre