El día que se inició el conflicto entre Israel e Irán, a muchos kilómetros de distancia se disputaba una pacifica partida de ajedrez entre una israelí y un iraní. El hecho, sucedido hace más de un mes, ha tardado en conocerse de forma pública en un contexto de información instantánea y mientras las bombas siguen cayendo día a día.
El escenario fue el torneo internacional Festival de Primavera, en el grupo B, para jugadores con menos de 2250 puntos Elo, que tenía lugar en la capital húngara, Budapest, el sábado 28 de febrero justo el día en que empezaron a caer los misiles en Teherán.

Se trataba de un Torneo Abierto que contaba con 83 jugadores (de ellos, diez con título internacional y 16 mujeres) celebrado desde el viernes 27 de febrero al sábado 7 de marzo. Contaba con nueve rondas de 90 minutos/40 movimientos + 30 minutos para el resto de la partida, más 30 segundos de incremento por movimiento.
En la ronda segunda, el destino quiso unir a la única ajedrecista israelí Yarden Bloch, 23 años, del club Kiryat Haim, con un oponente inusual, el único jugador iraní en la competición, Milad Sakhtkar. Bloch, partía del puesto 76 (1602 puntos Elo) mientras Sakhtkar en el 50 (1892 Elo).
El enfrentamiento en sí mismo fue sorprendente. La federación iraní prohíbe (aunque no lo hace oficial) a sus ajedrecistas competir contra israelíes. El listado de boicots es extenso, e incluso le valió, tras años de silencio, la sanción de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) el pasado enero por no presentarse ante el equipo femenino de Israel en las Olimpiadas, celebradas precisamente en Budapest en 2024.
Bloch declaró que, inicialmente, supuso que la partida no tendría lugar. “Sinceramente, no pensé que se celebraría. Sabía que la federación iraní no permite que los jugadores se enfrenten a israelíes, así que pensé que ganaría por incomparecencia”.
El momento elegido hizo que el encuentro resultara aún más llamativo. Por la mañana se habían iniciado las hostilidades con los ataques de Estados Unidos e Israel contra los centros de poder en Teherán, los titulares estaban acaparando las noticias.
“Abrí el móvil, vi las noticias y, de repente, este emparejamiento me pareció aún más irónico. De todos, justo este era la partida programada”, explicó. Llegó a la sala esperando una rápida resolución. “Vine bastante relajada, ya con planes para la noche, pensando que terminaría temprano.”
En cambio, sucedió lo inesperado. “Entonces, para mi sorpresa, llegó, me estrechó la mano y se sentó”.
Así, ambos se dieron la mano y jugaron, ofreciendo un raro momento de humanidad y esperanza en un escenario mundial lleno de intolerancias y una guerra recién iniciada.
Lo que siguió fue un encuentro normal de ajedrez, pero con una trascendencia inusual. La partida se disputó según lo previsto, en lugar de terminar en derrota por incomparecencia del rival.
Antes de iniciar la partida, el jugador iraní explicó su decisión: “Me dijo que no tenía previsto jugar, pero que, debido a lo que estaba sucediendo ese día, decidió hacerlo, con la esperanza de un cambio y un futuro diferente para su gente”, aclara la israelí.
“Entonces, simplemente jugamos. Sesenta y cuatro casillas, dos jugadores que aman el mismo juego. Un pequeño momento que da esperanza a pesar de todo lo que sucede a nuestro alrededor” explica Bloch.

Finalmente, el iraní Sakhtkar ganó la partida.
Bloch, que juega en el Centro de Excelencia de Ajedrez de Zichron Ya’acov, dirigido por el candidato a maestro Moshe Katzir, de 53 años, terminó tras las nueve rondas en el puesto 46 mientras el iraní lo hizo en el 24. El torneo fue ganado por el húngaro Zsombor Pogany, de 24 años que ganó 750 euros (300.000 florines).
Los hechos han sido dados a conocer por la Federación Israelí de Ajedrez que afirmó: “Es alentador ver que también hay jugadores en Irán que optan por jugar y no boicotear”.
Asimismo, la federación curiosamente comparte argumento con Rusia (recordemos la alianza en 2018 de ambos criminales de guerra según el Tribunal de La Haya, Putin–Netanyahu en el ajedrez para la elección de presidente de FIDE) ante las sanciones internacionales por la invasión de Ucrania.
Así, apoyan ″la separación entre deporte y política” argumentando que sus jugadores ″no se niegan a competir contra ningún oponente”. Bueno, negarse no se negarán, pero cuando puede haber problemas no comparecen, pueden preguntar en España, en el pasado torneo de Sestao.
En todo caso, en medio de la escalada de las actuales tensiones bélicas entre Israel e Irán, el primer día se produjo un momento insólito e inesperado con una partida de un torneo de ajedrez entre dos naturales de ambos países en guerra.




