El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció este 25 de marzo 2026 en el Congreso de los Diputados para abordar la grave escalada en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán y el Líbano.
En su intervención, el jefe del Ejecutivo defendió el respeto al derecho internacional, reclamó una desescalada urgente y reafirmó el compromiso de España con la vía diplomática como única solución viable al conflicto.
Sánchez alerta del riesgo de una guerra regional y defiende la legalidad internacional
Durante su comparecencia, Sánchez situó el foco en la gravedad del momento geopolítico actual, advirtiendo de que los ataques recientes suponen «un riesgo real de extensión del conflicto a toda la región». El presidente subrayó que la comunidad internacional debe actuar con responsabilidad para evitar una escalada que podría tener consecuencias devastadoras tanto en términos humanitarios como económicos.
En este sentido, defendió con firmeza el respeto al derecho internacional como principio rector de la acción exterior española. «No puede haber dobles raseros cuando hablamos de legalidad internacional», afirmó, insistiendo en que cualquier actuación militar debe ajustarse a las normas del derecho internacional y contar con el respaldo de organismos multilaterales.
El jefe del Ejecutivo recordó que España mantiene una posición coherente en defensa de la paz, alineada con los principios de la Carta de Naciones Unidas, y reiteró la necesidad de fortalecer el papel de la ONU como garante de la seguridad global.
Llamamiento a la desescalada y a la vía diplomática
Sánchez hizo un llamamiento explícito a la contención de todas las partes implicadas en el conflicto. «La prioridad debe ser detener la espiral de violencia», señaló, al tiempo que apeló a la comunidad internacional para impulsar canales de diálogo que permitan reducir la tensión.
El presidente defendió que «no hay solución militar duradera» para este tipo de conflictos y subrayó la importancia de la diplomacia preventiva. En este contexto, destacó el papel de la Unión Europea como actor clave para promover iniciativas de mediación y contribuir a la estabilidad en la región.
Asimismo, incidió en la necesidad de proteger a la población civil, que «siempre paga el precio más alto en cualquier conflicto armado». Sánchez reclamó el respeto al derecho internacional humanitario y el acceso sin restricciones de la ayuda humanitaria a las zonas afectadas.
Impacto económico y energético de la crisis
El presidente también abordó las consecuencias económicas derivadas de la escalada bélica, especialmente en lo relativo a los mercados energéticos. Sánchez advirtió de que la inestabilidad en Oriente Próximo puede generar tensiones en el suministro y un aumento de los precios de la energía, con efectos directos sobre hogares y empresas.
En este sentido, defendió las políticas adoptadas por el Gobierno para reforzar la autonomía energética de España y mitigar el impacto de crisis internacionales. «España está mejor preparada que en el pasado para afrontar este tipo de perturbaciones», aseguró, aludiendo a las medidas de diversificación energética y al impulso de las energías renovables.
El respaldo del Gobierno: «proteger a la mayoría social»
Sánchez vinculó la respuesta del Ejecutivo a la crisis internacional con la protección de la ciudadanía. «Nuestra prioridad es proteger a la mayoría social», afirmó, en referencia a las medidas destinadas a amortiguar el impacto económico de la inestabilidad global.
El presidente defendió que la acción del Gobierno se basa en anticiparse a los efectos de las crisis internacionales y en desplegar políticas públicas que garanticen la estabilidad económica y social. En este marco, insistió en que España continuará trabajando en coordinación con sus socios europeos para responder de manera conjunta a los desafíos actuales.
Compromiso con la paz y el multilateralismo
En la recta final de su intervención, Sánchez reafirmó el compromiso de España con la paz, el multilateralismo y la cooperación internacional. «España será siempre un país que trabaje por la paz», declaró, subrayando la vocación del país como actor comprometido con la resolución pacífica de los conflictos.
El presidente reiteró que el Gobierno seguirá defendiendo una política exterior basada en el diálogo, la legalidad internacional y la cooperación, frente a «la lógica de la confrontación».




