Ganadora de un premio Bafta británico y representante de Corea del Sur en los próximos Oscar, la película «No hay otra opción», mordaz y «oscuramente crítico» thriller, cuya realización lleva la firma de Park Chan-Wook («Decision to leave», «Olsdboy») –quien también es autor del guión junto a Lee Kyoung-mi, Don McKellar y Jahye Lee– está protagonizada por Lee Byung-hun («Vi al diablo») y Son Ye-jin («La última princesa») junto a Park Hee-soon («Mi nombre»), Lee Sung Min («El espía que se fue al norte»), Yeom Hye-ran («La gloria»), Cha Seung-won («Believer») y Yoo Yeon-seok («Mr. Sunshine»).
Estrenada en el pasado Festival de Venecia y pasada por el Festival de Cine de Londres, «No hay otra opción», basada en la novela «El hacha» del estadounidense Donald E. Westlake –del que Costa-Gavras hizo una versión en 2005, «Le couperet»-, uno de los grandes de la novela negra, sigue a un hombre de edad mediana llamado You Man-su, un feliz ingeniero de una empresa papelera que ama a su mujer, a sus hijos, a sus perros y a su casa, hasta el día que pierde su empleo y no soporta la idea de perder su estatus social ni la vida que llevaba hasta entonces.
Intentando recobrar la felicidad perdida, busca desesperadamente otro empleo y no encuentra más opción que eliminar a todos sus competidores: «Si no hay una vacante para mí, tendré que crear una. No tengo otra opción» dice Man-su.
Para confeccionar la película –que comienza de manera muy convencional, con Man-su preparando, en el jardín de la casa una barbacoa para su mujer y sus dos hijos, Park Chan-Wook echa mano de todos los elementos habituales del thriller, a los que insufla una buena dosis social y una pizca de humor negro.
Man-su disfruta de su felicidad. Tiene un buen trabajo en una fábrica de papel, una hermosa mujer a la que ama, dos niños guapos y dos perros de los que presume. Hasta que, pocos días después, se entera de que se ha vendido la empresa y le han despedido. Destrozado, no escatima esfuerzos para encontrar otro trabajo, sin conseguirlo, mientras no deja de preguntarse cómo va a poder pagar las clases de tenis de su mujer, o las de violín de su hija: como va a evitar que su mujer se vea obligada a trabajar, que su hijo caiga del lado malo, que tengan que vender la casa donde creció, que ha comprado con tanto sacrificio y a base de muchos años de trabajo.
Desengañado y dispuesto a todo para encontrar un trabajo que le asegure seguir con el mismo nivel de vida para toda la familia, se le ocurre que no le queda otra opción que suprimir a sus competidores, para lo que inventa una falsa oferta de empleo y se propone eliminar a todos cuantos acudan al señuelo. Aunque resulta que sus intenciones resultan bastante más complicadas de lo que había imaginado.
Autor de thrillers como «Old Boy», ganadora del Gran Premio en el Festival de Cannes 2004, y «Decision to Leave», Premio a la Mejor escenografía en Cannes 2022, Park Chan-Wook continua practicando el género en «No hay otra opción». Al centrarse en un hombre afectado por el paro la película retrata la brutalidad de las relaciones sociales en una sociedad sudcoreana educada para triunfar, y en la que la pérdida del trabajo significa también la pérdida de la dignidad.
Mientras otros que se encuentran en su misma situación se hunden en la depresión y el alcoholismo, él decide no caer de ese lado, al tiempo que se plantea quitar de en medio a quienes pudieran competir con él, ignorando que, en la vida real, cometer asesinatos resulta bastante más complicado que en las películas: el realizador se divierte presentando las inevitables dificultades materiales que se plantean para cometer un asesinato, junto a la torpeza de Man-su, su falta de profesionalidad para todo hay que saber, y sus incertidumbres; y todo con una estética, un montaje y una banda sonora «digna de los grandes clásicos del género».
«El libro –ha explicado el realizador- no era cómico, pero yo pensé que exagerando la estupidez de Man-su podía reforzar el mensaje. Lo que realmente quería destacar es lo trágicamente absurdo de sus ideas, y la manera en que intenta llevarlas a la práctica’ (…)»Esta escenografía con humor permite que el personaje no caiga en el estereotipo del asesino y le devuelve a su condición de hombre, miserable y patético, dispuesto a rodo, incluso a ignorar la moral, para recuperar su felicidad y la de su familia» (France Télévisions).
Mezclando los géneros de manera inteligente Park Chan-Wook ha conseguido hacer, en «No hay otra opción», una película que será éxito de público al tiempo que, de manera seria y profunda, nos habla una vez más de la condición humana y la brutalidad de un mundo que pasa por su peor momento.
- «No hay otra opción» se estrena en los cines de Madrid el viernes 13 de febrero de 2026.




