El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, anunció hoy en Madrid el respaldo oficial de España a que la próxima persona al frente de la Secretaría General de las Naciones Unidas sea, por primera vez en su historia, una mujer, con preferencia por una candidata latinoamericana, durante el acto Mujeres liderando la ONU del siglo XXI organizado por Global GWL Voices.

La propuesta se enmarca en la campaña global por la igualdad de género en los espacios de poder y tiene implicaciones directas en el proceso de elección del próximo secretario general, cuya selección por parte de la ONU está prevista para finales de 2026.

Apoyo de España y discurso de Pedro Sánchez

Durante el encuentro celebrado hoy en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, Sánchez subrayó con firmeza que «España apoya que la próxima persona al frente de la Secretaría General de la ONU sea, por fin, una mujer», subrayando que el feminismo y el multilateralismo son pilares imprescindibles del orden internacional contemporáneo.

El presidente consideró que, a ochenta años de la fundación de la ONU, nunca ha llegado el momento más oportuno para romper con la histórica infrarrepresentación femenina en los puestos de liderazgo global y que designar a una mujer como máxima representante de la organización es una «oportunidad histórica» para reforzar la legitimidad, eficacia y diversidad del sistema multilateral.

España lleva años promoviendo esta idea en distintos foros internacionales, incluida la Asamblea General de la ONU, donde Sánchez ha planteado la necesidad de elegir por primera vez a una mujer como secretaria general y de establecer una alternancia de género en los principales cargos del organismo mundial.

La campaña global por una secretaria general mujer y latinoamericana

El momento político en la ONU

António Guterres, actual secretario general de la ONU, concluirá su mandato el 31 de diciembre de 2026 y, como establece la práctica del sistema multilateral, los Estados Miembros iniciarían el proceso de elección de su sucesor este mismo año.

Históricamente, desde su creación en 1945, nunca ha sido elegida una mujer para dirigir la organización, y las candidaturas femeninas que han surgido en procesos previos han encontrado resistencias, en parte debido a la estructura de poder dentro del Consejo de Seguridad y los vetos de los cinco miembros permanentes.

Además, la rotación geográfica no escrita que suele favorecer la alternancia entre regiones para este cargo coloca a América Latina y el Caribe (LAC) en una posición favorable para postular candidatos, dado que la región no ha ocupado este puesto desde hace décadas.

En este contexto, varias voces del ámbito internacional y organizaciones especializadas han destacado que una candidata latinoamericana mujer podría reunir condiciones amplias para encabezar la ONU en su próxima etapa, gracias tanto a la experiencia de liderazgo político en la región como al impulso global por la igualdad de género.

Mujeres liderando la ONU del siglo XXI

El encuentro Mujeres liderando la ONU del siglo XXI, organizado por Global GWL Voices, congregó a líderes de diversas partes del mundo para debatir sobre la participación femenina en los más altos puestos de dirección de la ONU. En el evento se presentó un informe que subraya la urgente necesidad de romper la infrarrepresentación histórica de las mujeres en cargos de liderazgo internacional, con énfasis en la Secretaría General.

Expertas como Helen Clark y Susana Malcorra, con amplia trayectoria diplomática, han señalado que la elección de una mujer —preferiblemente con experiencia en el ámbito multilateral y con visión para reformar estructuras institucionales— podría impulsar cambios significativos en la eficacia de la ONU en cuestiones como paz, seguridad, derechos humanos y desarrollo sostenible.

Implicaciones para la política exterior española y los derechos humanos

El apoyo de España se integra en una política exterior que ha situado la igualdad de género y los derechos humanos como prioridades estratégicas. El reconocimiento de la importancia de la participación femenina en espacios de decisión global forma parte de compromisos y propuestas que el Ejecutivo español ha defendido en organismos multilaterales, incluida la ONU, durante los últimos años.

Para líderes de organizaciones sociales, sindicatos, movimientos feministas y ONG de derechos humanos, la declaración de Sánchez constituye un respaldo significativo a una reivindicación de larga data: romper barreras estructurales que han limitado el acceso de mujeres a los puestos más altos de la diplomacia mundial.

En España, este enfoque también conecta con debates internos sobre la igualdad real y efectiva, reflejados en numerosas iniciativas y políticas públicas que promueven la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad —desde el acceso a la justicia hasta la presencia en posiciones de liderazgo—, reforzando el vínculo entre políticas nacionales y estrategias de proyección internacional.

Reacciones de actores internacionales

Distintas regiones y organizaciones han manifestado posiciones afines a esta iniciativa. Por ejemplo, los cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) han emitido comunicados en respaldo de que el próximo secretario general de la ONU proceda de América Latina, enfatizando la importancia del equilibrio geográfico y la diversidad en la conducción de la organización multilateral.

Igualmente, en debates académicos y de sociedad civil se ha señalado que la elección de una mujer latinoamericana sería un hito histórico que reforzaría tanto la legitimidad democrática de la ONU como su capacidad para responder a los desafíos globales contemporáneos, incluidos los vinculados a la igualdad de género, el desarrollo sostenible y la paz.

Se puede concluir que el anuncio de hoy de Pedro Sánchez reafirma el posicionamiento de España como un actor comprometido con la igualdad de género y la representación equitativa en los foros internacionales.

Al apoyar explícitamente que la próxima secretaria general de las Naciones Unidas sea una mujer y de preferencia latinoamericana, el Gobierno español se suma a una corriente global que busca reformar las prácticas históricas de poder en la ONU para hacerlas más inclusivas y representativas de la diversidad del mundo actual.

La iniciativa no solo reconfigura el debate sobre liderazgo global, sino que también envía un mensaje claro a los Estados miembros y a la sociedad civil: la igualdad de género no puede seguir siendo una aspiración sin resultados tangibles en los niveles más altos de las instituciones multilaterales.

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