Contratar cuidados para una persona mayor es una decisión importante que suele tomarse en un momento delicado. En muchas ocasiones aparece tras una caída, un empeoramiento de la salud o la sensación de que ya no es seguro que esa persona esté sola.
En ciudades como Madrid, donde el ritmo de vida es rápido y las familias no siempre pueden estar presentes todo el tiempo, es habitual recurrir a servicios profesionales. Sin embargo, la falta de información o las prisas pueden llevar a cometer errores que afectan tanto al bienestar del mayor como a la tranquilidad de la familia.
Estos son algunos de los errores más comunes al contratar cuidados para mayores y, sobre todo, cómo evitarlos.
1. Tomar la decisión con urgencia y sin planificación
Uno de los fallos más habituales es actuar solo cuando surge una situación límite. La urgencia impide comparar opciones, analizar necesidades reales o valorar alternativas. En Madrid existe una amplia oferta de servicios, pero no todos se adaptan a cada caso.
Cómo evitarlo: anticiparse siempre que sea posible. Observar pequeños cambios en el día a día y empezar a informarse con tiempo permite tomar decisiones más serenas y acertadas.
2. No evaluar correctamente las necesidades del mayor
No todas las personas mayores necesitan el mismo tipo de ayuda. Algunas requieren apoyo puntual, mientras que otras necesitan supervisión constante. Contratar un servicio inadecuado genera frustración y gastos innecesarios.
Cómo evitarlo: hacer una valoración realista del estado físico, cognitivo y emocional del mayor. Tener en cuenta movilidad, medicación, grado de autonomía y necesidades sociales es clave para acertar.
3. Priorizar el precio por encima de la calidad
El presupuesto es un factor importante, pero convertirlo en el único criterio suele ser un error. Un servicio demasiado barato puede implicar falta de formación, poca continuidad o ausencia de respaldo profesional.
Cómo evitarlo: buscar equilibrio entre coste y calidad. En el ámbito del cuidado de personas mayores en Madrid, conviene apostar por servicios que ofrezcan garantías, seguimiento y profesionales cualificados, aunque suponga una inversión algo mayor.
4. No comprobar la experiencia y formación del cuidador
Asumir que cualquier persona puede cuidar a un mayor es una idea equivocada. El cuidado requiere habilidades específicas, especialmente cuando existen patologías, dependencia o deterioro cognitivo.
Cómo evitarlo: asegurarse de que el cuidador cuenta con experiencia demostrable y formación adecuada. Preguntar por referencias y trayectoria profesional ayuda a reducir riesgos.
5. Ignorar la importancia de la compatibilidad personal
El aspecto humano es fundamental. Un cuidador puede tener una excelente formación, pero si no existe afinidad o confianza, la convivencia o el trato diario se resienten.
Cómo evitarlo: tener en cuenta la personalidad del mayor, sus rutinas y sus preferencias. Siempre que sea posible, realizar una primera toma de contacto facilita detectar si la relación puede funcionar a largo plazo.
6. No definir claramente las tareas desde el principio
Otro error frecuente es no dejar claro qué se espera del servicio contratado. Esto genera malentendidos, sobrecarga de trabajo o expectativas irreales.
Cómo evitarlo: establecer por escrito las funciones, horarios y responsabilidades. Desde la ayuda en el aseo hasta la preparación de comidas o el acompañamiento médico, todo debe quedar bien definido.
7. Elegir un modelo de cuidado sin valorar el impacto familiar
En algunos casos se opta por soluciones intensivas sin analizar cómo afectarán a la dinámica familiar o a la intimidad del mayor. Por ejemplo, contratar cuidadores internos de personas mayores puede ser una excelente opción en situaciones de alta dependencia, pero no siempre es la más adecuada si el mayor valora mucho su espacio personal.
Cómo evitarlo: reflexionar sobre el equilibrio entre atención, privacidad y convivencia. Valorar alternativas como cuidados por horas o turnos rotativos puede ofrecer mejores resultados según el caso.
8. Descuidar los aspectos legales y contractuales
Contratar sin contrato, sin alta en la Seguridad Social o sin condiciones claras es un riesgo tanto para la familia como para el cuidador. Además, puede acarrear problemas legales en el futuro.
Cómo evitarlo: asegurarse de que la contratación cumple la normativa vigente. Contar con empresas especializadas o asesoramiento profesional evita complicaciones innecesarias.
9. No prever sustituciones ni continuidad del servicio
Las bajas, vacaciones o ausencias imprevistas pueden dejar al mayor sin atención si no existe un plan alternativo.
Cómo evitarlo: optar por servicios que garanticen continuidad y sustituciones. La estabilidad es fundamental para que la persona mayor se sienta segura y acompañada.
10. No revisar el servicio con el paso del tiempo
Las necesidades cambian. Un cuidado que hoy es suficiente puede quedarse corto dentro de unos meses. No revisar la situación es un error común.
Cómo evitarlo: hacer seguimientos periódicos y ajustar el servicio cuando sea necesario. Escuchar al mayor y observar su evolución permite adaptar el cuidado a cada etapa.
Cuidar bien empieza por elegir bien
Contratar cuidados para una persona mayor no debería ser una fuente de estrés añadido. Evitar estos errores ayuda a tomar decisiones más conscientes y humanas, centradas en el bienestar real de quien recibe la atención.
En una ciudad como Madrid, donde las opciones son numerosas, informarse, comparar y reflexionar marca la diferencia entre un servicio funcional y un cuidado de calidad.
Elegir bien no solo mejora la calidad de vida del mayor, sino que también aporta tranquilidad a la familia. Al final, cuidar es una combinación de profesionalidad, empatía y sentido común.




