En este articulo analizaremos dos de los ocho pilares[1] normativos de la administración de Donald Trump en su segundo mandato enmarcados en un ideario de «Hard Pary».

El artículo de Rafael Jiménez Claudín sobre el NSS 2025, publicado en este mismo medio, pone el foco en la normalización del uso de la fuerza, en las amenazas al derecho internacional y en la justificación doctrinal de acciones concretas —como el caso de Venezuela o la reactivación de la Doctrina Monroe—.

En cambio, el foco de este otro análisis se sitúa en cómo los documento reordenan el concepto de seguridad, cómo alinea economía, derecho y relato, qué tipo de Estado presupone y qué dinámicas permiten, no necesariamente cuáles ejecuta.

Los documentos que van más allá de la política exterior

Este artículo se centra en uno de los pilares normativos clave del segundo mandato de Donald Trump: la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 (NSS 2025), leída en combinación con el documento técnico Mandate for Leadership, núcleo operativo del llamado Project 2025. Solo juntos permiten entender el alcance real de la propuesta y deben interpretarse como una declaración sobre cómo entiende el poder el Estado norteamericano en un mundo que considera inestable, competitivo y potencialmente hostil.

Más allá de titulares y eslóganes, los textos revelan una reorganización profunda de la seguridad, la economía y el funcionamiento interno del Estado. Por eso merecen algo más que una lectura rápida: exige ser analizados con lupa.

No hay un enemigo único, pero sí una amenaza permanente

A diferencia de estrategias anteriores, la NSS 2025 no gira en torno a un adversario concreto. No hay un «nuevo eje del mal» ni un enemigo claramente identificado. En su lugar, el documento construye un paisaje de amenazas acumulativas: migración irregular, crimen transnacional, dependencia energética, espionaje tecnológico, fragilidad industrial y erosión de la cohesión interna.

El mensaje implícito es claro: el riesgo ya no es excepcional, sino permanente. La seguridad deja de ser una respuesta puntual a crisis y pasa a concebirse como una condición constante que debe gestionarse de forma preventiva.

En este marco, la frontera deja de ser un asunto administrativo o humanitario y se redefine como una línea vital del Estado, un espacio donde se difuminan las fronteras entre seguridad interior y defensa exterior.

Cuando la economía se convierte en un asunto de seguridad

Uno de los cambios más significativos del nuevo enfoque es la fusión explícita entre economía y seguridad nacional. La industria, la energía y las cadenas de suministro ya no se presentan como políticas sectoriales, sino como infraestructura estratégica.

La lógica es sencilla y contundente: un país que no controla su base productiva no puede defenderse.

La Estrategia formula esta idea en términos geopolíticos; el Mandate for Leadership la traduce en políticas concretas. La llamada «dominancia energética[2]» es un buen ejemplo. La NSS habla de independencia; el Mandato propone maximizar la producción de combustibles fósiles y abandonar compromisos climáticos considerados incompatibles con la seguridad nacional.

La energía barata y abundante se redefine, así como arma geopolítica, útil tanto para reforzar la economía interna como para contener a rivales estratégicos.

Algo similar ocurre con el comercio internacional. El libre comercio incondicional deja paso a un enfoque transaccional: los aliados deben asumir más costes y los socios comerciales alinearse políticamente. El acceso al mercado estadounidense se convierte en instrumento de presión y recompensa.

El cambio decisivo: la maquinaria del Estado

Sin embargo, el aspecto más profundo de esta arquitectura no está en la política exterior ni en la economía, sino en el funcionamiento interno del Estado.

Leída junto al Mandate for Leadership, la Estrategia no propone caos ni improvisación, sino lo contrario: orden, coherencia y control. El objetivo es cerrar el sistema, reducir fricciones y minimizar la resistencia interna a la acción presidencial.

Aquí entra en juego una de las propuestas más controvertidas del Project 2025: la reclasificación de miles de funcionarios de carrera como empleados políticos, conocida como Schedule F. Esta medida permitiría destituir a personal considerado desalineado con las órdenes del Ejecutivo.

En la práctica, supone transformar la burocracia federal —tradicionalmente concebida como contrapeso técnico— en una cadena de transmisión directa de la voluntad política. La autonomía operativa de agencias clave se vería reducida y el margen de discrecionalidad profesional, estrechado.

Las tensiones internas del modelo

Esta apuesta por la coherencia y la capacidad de ejecución no está exenta de riesgos. La propia arquitectura deja abiertas tensiones significativas.

Por un lado, la Estrategia busca estabilidad económica y reindustrialización, pero el Mandato introduce una intensa guerra cultural en ámbitos como las Fuerzas Armadas, con la eliminación de políticas de diversidad y una retórica abiertamente «anti-woke». Esto puede afectar al reclutamiento, a la cohesión interna y a la imagen internacional del país.

Por otro, el uso instrumental del derecho como herramienta de orden plantea el riesgo de una politización excesiva de la justicia, con consecuencias a medio plazo para la legitimidad institucional.

Y, finalmente, está la dimensión social: la gestión permanente del riesgo puede reducir la incertidumbre estratégica, pero también generar fatiga colectiva si la sensación de amenaza constante se prolonga indefinidamente.

Más que una estrategia de seguridad

En conjunto, lo que emerge no es solo una nueva política de seguridad, sino una nueva arquitectura del poder:

  • un Estado más centralizado,
  • una frontera concebida como frente de seguridad permanente,
  • una economía tratada como instrumento estratégico,
  • y una burocracia diseñada para ejecutar sin fricción.

Todo ello pensado para un mundo que se percibe como competitivo, fragmentado y sin garantías.

La clave de esta propuesta no está en la retórica —relativamente contenida—, sino en su capacidad de ejecución administrativa. No busca movilizar a la sociedad con grandes discursos, sino reordenar silenciosamente el funcionamiento del Estado.

Por eso, su alcance real no se mide tanto en declaraciones públicas como en regulaciones, nombramientos y procedimientos. Y es ahí, en esa transformación discreta de la maquinaria gubernamental, donde reside su verdadero impacto.

Nota metodológica

El análisis que precede no se adscribe a ningún prisma ideológico ni busca establecer una verdad definitiva. Su objetivo es confrontar los documentos consigo mismos, atendiendo a sus propias lógicas internas, tensiones y contradicciones, y evaluar qué tipo de Estado ponen efectivamente en marcha.

En las siguientes tablas analizaremos el espectro de medios en EEUU, ¿verdad mentira o todo es según el cristal desde el que se mira (analiza).

¿Dónde está la verdad o el análisis serio racional o subjetivo? Debo ser sincero, no lo he encontrado, no significa que no exista, también es verdad que en las tablas aparecen los medios más generalistas, y estos se deben a su público y a sus accionistas.

Tabla 1 análisis del espectro de los medios generalistas en EE.UU.

MedioEspectroPúblico Objetivo (Interés)Rol en el Ecosistema de Información (Arquetipo)
CNNEstablishment PolíticoAudiencia global y adicta a la inmediatezEl Megáfono de la Crisis: Dramatiza la urgencia y prioriza el impacto visual 24h.
NY TimesIntelectualidad LiberalÉlite educada, académicos y líderes políticosEl Decano Institucional: Certifica la «verdad oficial» y establece el precedente histórico.
LA TimesProgresismo SocialComunidades de la Costa Oeste y fronterizasLa Conciencia del Pacífico: Filtra la seguridad desde el impacto migratorio y climático.
The GuardianProgresismo SocialActivistas, ONGs y ciudadanos globalesLa Conciencia Moral: Denuncia ética centrada en las víctimas y los Derechos Humanos.
WSJConservadurismo EconómicoClase inversora, ejecutivos y dueños de capitalEl Pragmatismo Financiero: Evalúa el costo-beneficio económico y la estabilidad de mercado.
WaPoEstablishment PolíticoBurocracia federal y ciudadanía activa (DC)El Vigilante del Poder: Fiscaliza la legalidad y protege las instituciones democráticas.
Foreign AffairsEstrategia Académica«Deep State», diplomáticos y teóricosEl Gran Estratega: Diseña y debate la arquitectura intelectual a largo plazo.
Foreign PolicyCentro / Internacionalismo LiberalProfesionales de política exterior y «wonks»El Ingeniero Escéptico: Monitoriza la capacidad operativa y la ejecución técnica.
NBC NewsCentro (Mainstream)Clase media trabajadora y gran públicoEl Gran Normalizador: Verifica los hechos y define el consenso de lo que es «normal».
The EconomistLiberalismo ClásicoInversores globales y defensores del libre mercadoEl Defensor del Orden Liberal: Alerta sobre los riesgos del nacionalismo económico para la prosperidad global.
FOX NEWSPopulismo / MAGABase conservadora cultural y anti-sistemaEl Tribuno Populista: Valida los agravios identitarios y defiende la soberanía nacional.

Tabla 2 la Postura ante la NSS 2025 (Project 2025) de los medios generalistas de EE. UU.

MedioPostura ante la NSS 2025 (Project 2025)Cita Clave del Enfoque (NSS 2025)
CNNCrítico / Institucional: Alerta sobre el caos diplomático y la ruptura de alianzas tradicionales.«Desestabiliza las alianzas y genera vacíos de poder global.»
NY TimesCrítico / Intelectual: Ve la estrategia como una amenaza histórica al orden liberal de posguerra.«Destruye el orden internacional y la memoria institucional.»
LA TimesProgresismo Social: Rechaza la militarización fronteriza y el negacionismo climático.«Inmoral, racista y anti-climático; ignora el costo humano.»
The GuardianCrítico / Moral: Denuncia el impacto en los Derechos Humanos y la crisis climática global.«¿Cómo afecta esto al clima y a las poblaciones vulnerables?»
WSJMixto: Apoya la desregulación interna pero rechaza el aislacionismo y el proteccionismo.«Bien la desregulación administrativa, mal el proteccionismo económico.»
WaPoCrítico / Burocrático: Defiende al «Deep State» y alerta sobre la politización de la inteligencia.«La purga de funcionarios deja a Estados Unidos ciego y vulnerable.»
Foreign AffairsCrítica Estructural: Advierte que el unilateralismo crea vacíos que aprovecharán los rivales.«Geopolíticamente arriesgado; destruye la arquitectura de disuasión.»
Foreign PolicyCrítico / Operativo: Se enfoca en la incompetencia técnica resultante de purgar expertos.«La purga ideológica del servicio exterior causará incompetencia operativa.»
NBC NewsEscéptico / Verificador: Cuestiona la viabilidad legal y la falta de respaldo empírico.«Estas propuestas no tienen precedentes legales y los datos no las respaldan.»
The EconomistCrítica Liberal: Ve el nacionalismo económico como un error de cálculo que empobrece a EE. UU.«Error histórico de cálculo que aísla y empobrece a la nación.»
FOX NEWSDefensor / Validador: Celebra la soberanía, la mano dura en la frontera y la purga «anti-woke».«Restaura la soberanía, prioriza a América y purga la debilidad ‘woke’.»

Notas al pie:

  1. 1
Los 8 pilaresFunción
NSS 2025Doctrina estatal
Agenda 47Voluntad política
Project 2025Ingeniería administrativa
Schedule FPalanca jurídica
Federalist SocietyBlindaje constitucional
RNC Election StrategyReproducción del poder
MAGA MediaControl simbólico
AFPIContinuidad histórica
  1. 2. Dominancia energética, aquí están los pilares de este concepto según los textos:
  1. Maximización de Combustibles Fósiles: El plan exige «maximizar la producción de combustibles fósiles (petróleo y gas)» sin restricciones. El objetivo es inundar el mercado para bajar los precios globales y usar la «energía barata estadounidense» como una ventaja competitiva insuperable para la industria nacional.
  2. La Energía como Herramienta de Contención: La dominancia energética se concibe como un «activo de contención contra China y Rusia». Al ser un exportador masivo, EEUU busca reducir la influencia de rivales energéticos (como Rusia en Europa) y ofrecer a sus aliados una alternativa segura, pero vinculada a los intereses estadounidenses.
  3. Retirada de la Agenda Climática: Para lograr esta dominancia, los planes establecen explícitamente la «retirada de acuerdos climáticos» (como el Acuerdo de París) y el desmantelamiento de regulaciones ambientales internas. El cambio climático deja de ser una prioridad de seguridad nacional para eliminar cualquier límite a la producción.
  4. Soberanía e Independencia: En la National Security Strategy, se presenta como el medio para «reclamar nuestra independencia» y romper cualquier dependencia de cadenas de suministro extranjeras hostiles, asegurando que la economía estadounidense sea autosuficiente en energía.

En resumen, la «Dominancia Energética» transforma el sector energético de un mercado comercial a un instrumento de poder nacional, diseñado para reindustrializar EEUU y debilitar a adversarios geopolíticos mediante la fuerza de la producción de hidrocarburos.

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