Julia Navarro no necesita presentación en España, es la escritora que más vende en su país, ha sido traducida a varias lenguas y ha venido a Miami a presentar su último libro: «El niño que perdió la guerra» editado por Plaza&Janes.
Comenzamos la entrevista como si fuéramos antiguas amigas, sentadas en la terraza de la mansión Koubek (donada por la familia al Miami Dade College), rodeadas de palmeras y brisa tropical.
Adriana Bianco: Eres una escritora muy extraña, Julia, has trabajado como periodista durante cuarenta años, en programas de gran éxito como Centros de poder, Telecinco, Canal Sur, formaste parte de los famosos Desayunos del Ritz, con mucho éxito y muy reconocida. Has escrito libros periodísticos serios como «Nosotros, la transición», «La izquierda que viene», pero dices que encuentras la literatura un día de verano, en tu casa, mientras tus hijos juegan…
Julia se ríe y me dice:
Julia Navarro: Si, así fue… eso es verdad, fue así…Adriana, me di cuenta de que me gustaba mucho escribir, pero escribir novelas.
AB: Venias del mundo del periodismo, que no es ficción, y, desde el mundo del periodismo descubres la literatura que sí es ficción. Dime: ¿El periodismo ha influido en tu mundo literario?
JN: Absolutamente. Yo soy una periodista que escribe novelas. Todo lo que se, lo he aprendido ejerciendo el periodismo. El periodismo me ha permitido vivir muchas vidas, ir a lugares donde, a lo mejor, no hubiera ido, o no habría visto la parte de atrás. Porque los periodistas vemos siempre la parte de atrás, toda esa experiencia que se ha ido acumulando en mí, me sirve a la hora de construir mis historias.
Tienes razón, cuando dices «que soy extraña», porque es cierto que hay escritores que no les gusta que les recuerdes que fueron periodistas. Yo me siento orgullosa de haber ejercido el periodismo. He tenido una carrera periodística intensa y larga. Me preguntas: ¿Que he aprendido con el periodismo? Con el periodismo he aprendido algo todos los días. Bueno… sobre todo a escuchar, a observar, a mirar. Aprendes mucho sobre la condición humana. A que la mirada no sea en una sola dirección si no ampliar el foco de la mirada para poder entender lo que está pasando.
AB: Lo blanco y lo oscuro.
JN: El blanco, el oscuro, los matices. Todo el panorama, no una parte. El periodismo te enseña a ampliar la mirada. Con una cámara ves solo un aparte de la foto, el periodismo te exige ver toda la panorámica, todo el contexto. No puedes quedarte con una parte.
(Vuelve a sonreírse y continua).
Y sí, descubro la literatura y descubro que me gusta mucho escribir novelas, aunque no soy una paracaidista de la literatura. Yo he escrito, como tu dijiste, varios libros de periodismo. Por lo tanto, no era mi primer libro, pero sí, mi primera novela, «La hermandad de la Santa Sabana». Esa fue una novela donde unos policías investigan en la Catedral de Turín y surgen situaciones con la Sabana Santa y el tema me fue llevando.
AB: A mí me intereso mucho el tema, además. acontece en Italia, soy de origen italiano-véneta. Es lógico que la novela fuera un éxito. Al penetrar en tu literatura, veo la fuerte presencia histórica. ¿Por qué niegas la historia…y dices que no es novela histórica?
JN: Mucha gente dice que yo escribo novela histórica, pero yo no escribo novela histórica. Yo escribo sobre personajes que coloco en un contexto histórico que tiene que estar bien contado para que tenga sentido lo que hacen los personajes. Todos somos hijos del tiempo que nos toca vivir. No es lo mismo lo que hace y piensa un hombre del 2025, que un hombre de 1930. Yo cuido mucho ese escenario, ese contexto donde viven mis personajes. Mi objetivo no es contar «historia», sino lo que les pasa a mis personajes… Por lo tanto, mis novelas nos son novelas históricas.
AB: Si, entiendo. Una cosa es tomar personajes históricos y novelarlos y otra es escribir sobre personajes ficticios engarzados en una época histórica. Vargas Llosa me contó que, cuando fue a República Dominicana por un documental, todo el mundo le hablaba de Trujillo. Le contaban historias, anécdotas, gente que sabía del tema, que había vivido la época, y se sintió envuelto y entró en bibliotecas y archivos a documentarse y así surge «La fiesta del chivo», Que «sí» es una novela histórica.
JN: Una gran novela «La fiesta del chivo», desgarradora porque él cuenta un hecho histórico y sobre un dictador que es parte de la historia de República Dominicana.
AB: Entendido. Ahora, dime ¿Qué te mueve para contar?
JN: Lo que me mueve es tratar de indagar sobre la condición humana, a mi lo que me interesa es el ser humano. Qué pasa en nosotros, los claro-oscuros que tenemos. Eso es lo que me interesa. Indagar sobre la condición humana.
Entonces el contexto histórico es un escenario donde estos personajes se mueven.
Trato de ver que hacen las personas en determinadas circunstancias. Por qué toman esas decisiones, o por qué reaccionan de determinada manera…
AB: Ahora recuerdo la novela de la familia judía y la familia árabe. «Dispara, yo ya estoy muerto».
JN: Esa es la única novela histórica que escribí: «Dispara, yo ya estoy muerto», allí estoy contando un hecho histórico, que se desarrolla a fines del diecinueve hasta 1948.
AB: Es evidente que historia y literatura están relacionadas.

JN: Si, claro. La historia y la literatura están relacionadas. Lo que me da es pudor, porque hay grandes autores de novela histórica, comprendes… Y yo los respecto. No soy una historiadora. Deseo contar un relato que tenga que ver con un momento histórico como, por ejemplo, el libro que estoy presentando: «El niño que perdió la guerra». Aquí estoy contando una historia que tiene que ver con dos grandes ideologías que atravesaron el siglo veinte: el fascismo y el comunismo.
AB: Que en parte has vivido y sufrido en Europa y que ahora le toca a Latinoamérica. Las dictaduras de derecha y las de izquierda.
JN: Una dictadura es una dictadura sea de donde sea.
AB: Seguro. Es interesante, que abordes esa época especialmente dolorosa para España y Europa con las ideologías. Por otra parte, ese niño es el símbolo del desarraigo, la separación de su patria y de sus padres. En esta novela tenemos muchos temas: el tema de las ideologías, el tema de la migración y el tema del desarraigo humano.
JN: El desarraigo es una de las características más terrible de nuestro tiempo. La historia de la humanidad es una historia de migraciones. El hombre cuando ha tenido problemas en el lugar donde habita se marcha.
Cuando yo escribo intento siempre ponerme en la piel del otro. Qué me pasaría a mi si me tuviera que ir de mi país al otro extremo del mundo, a un lugar donde no conozco el idioma, las costumbres, donde todo es nuevo y estoy sola.
Entonces, cuando yo me pongo en la piel de los inmigrantes, siento la necesidad de alguna manera de tratar de darles la posibilidad de que se visualice la tragedia que arrastran estos seres. Las migraciones pueden ser muy dolorosas.
AB: Si, las migraciones son un acontecer bíblico, histórico…
JN: Es un problema histórico, sin duda, y creo que nadie emigra si no es por una necesidad muy grande. Nadie deja su casa, su familia, sus costumbres, lo que le es conocido, si no es por algo importante. La mirada deshumanizada de los inmigrantes a mí me rompe el alma. Trato de revelar esos aspectos, esas situaciones, en mis novelas.
AB: Has venido a Miami a presentar tu libro ¿Cómo has sentido esta fiesta del libro en español, en un país anglosajón?
JN: Un país que tiene dos lenguas importantes el inglés y el español es privilegiado. Creo que los hijos de los inmigrantes hispanos, que van dejando la lengua de sus padres hispanos, no se dan cuenta que están cercenando una parte de su alma. Ellos tienen la necesidad de integrarse, de formar parte de la sociedad, es lógico, pero se puede integrar y respetar la cultura del país donde vives sin renunciar a la lengua de tus padres, ni a tus raíces. La cultura de este país se enriquece con otras culturas. Tener dos lenguas es un privilegio, la lengua es el vehículo que tenemos para comunicarnos y entendernos. No hagamos una guerra de lenguas.
AB: Todo puede convivir, mira el caso de Suiza, donde se hablan tres lenguas. Tu eres una escritora exitosa y has entrado en el mundo de la televisión. Cuéntanos esa experiencia.
JN: He trabajado en televisión porque he sido una periodista multifacética, he escrito, hice radio y he hecho televisión.
AB: Una de tus novelas, «Dime quien soy», se llevó a la televisión. Pero no interviniste como guionista creo…
JN: No, porque no soy guionista. Eso exige otro tipo de visión y yo mi tiempo quiero dedicarlo a escribir novelas.
AB: ¿Cómo es tu trabajo de escritora, tienes una rutina, como organizas el material literario?
JN: Soy muy disciplinada, la disciplina forma parte de la estructura de mi vida. Escribo de mañana normalmente, pero ahora que viajo tanto y voy a ferias, jornadas literarias, entrevistas, escribo cuando puedo. Cuando estoy en Madrid, tengo horarios y está todo muy tabulado.
Te confieso un secreto: Yo escribo, pero no sé cómo escribo.
AB: O sea, fluye, no tienes un plan…
JN: Sí, fluye…. Yo se que quiero contar una historia, pienso en ella, pienso durante meses lo que quiero contar y entonces empiezan a aparecer los personajes…de pronto hay un personaje que está allí y me habla y me dice: «A mi me paso tal cosa…»
AB: Que especial que tus personajes te hablen, van como guiándote… No hay, entonces, una programación…
JN: No, ellos aparecen…
AB: ¿Y el trabajo de documentación, de investigación…?
JN: A veces lo voy haciendo en paralelo. Por ejemplo, cuando yo estaba escribiendo el libro «El niño que perdió la guerra» y yo quería saber algo, pues, iba en búsqueda…estudiaba, investigaba el dato…
AB: Cuando te enfrentas a la estructura del libro, al relato que quieres contar, hay que contarlo en palabras, entonces, ¿Cómo funciona el lenguaje?
JN: El lenguaje es un don. De todos los que habitamos este planeta solamente lo tiene una especie y es la especie humana. Es un don, por lo tanto, cuidar el lenguaje es fundamental. El lenguaje es un instrumento muy importante para entendernos, relacionarnos, comunicarnos, para que una palabra sea precisa y diga lo que deseas decir. Si defines el lenguaje: es el acuerdo de unos signos para entendernos unos a los otros… de entendernos con los otros…para mi…es un don.
Yo no escribo a borbotones…sino que más bien me pregunto: ¿He utilizado las palabras apropiadas para que se entienda lo que quiero contar? Siempre esta esa inquietud…
AB: Julia, te siento tan entregada a la literatura… ¿Qué es para ti la literatura?
JN: Para mí el libro…mira, cuando abro un libro… es como iniciar un viaje, que no sé a dónde me va a llevar…es una fuente de conocimiento… es aquello que estimula la imaginación, que te hace conocer otras realidades, que te hace soñar con otros paisajes, que te hace aspirar otros olores… Un libro es un viaje lleno de sorpresas, lleno de emociones. Yo no conozco nada más emocionante que leer.




