Nunci de León
He de decir que la representación a la que asistí fue apoteósica y que el público se entregó. Posteriormente, en el coloquio que se desarrolla cada día al acabar la función, el público confirmó su entusiasmo con sus interminables preguntas y redoblados aplausos. Hubo que ponerle un límite, porque era domingo y el público no se quería ir.
El elenco al completo en el escenario se veía eufórico por el éxito; la directora de escena, el director musical, el escenógrafo, el coreógrafo, así como los diseñadores de la iluminación y el vestuario eran interpelados con entusiasmo y respondían con emoción. Una verdadera apoteosis y no hay palabra más exacta.
Agua, azucarillos y aguardiente, de Federico Chueca, es uno de los títulos más populares del género chico -que así se llamaba en la época a las zarzuelas de un solo acto-, y el cuarto adaptado en el proyecto Zarza. Los tres anteriores fueron «La revoltosa», «El dúo de La Africana» y «La verbena de La Paloma».
Agua, azucarillos y aguardiente no tiene una estructura narrativa importante, sino que es una sucesión de postales veraniegas del Madrid de la época, encabezadas por la virgen de la Paloma y el oso, sin madroño pero con farola, así como un quiosco veraniego rodeado de columpios y triciclos, y dominadas por la canción y la danza, con figuras como los barquilleros, los militares, las criadas y los vagos graciosos.
El conflicto principal es la enemistad repentina entre dos amigas, Pepa y Manuela, dos aguadoras del paseo de Recoletos que se tiran los trastos a la cabeza en un enfrentamiento a muerte. La reconciliación de ambas, posterior a la gresca antológica, será lo que vivifique el final de la obra y produzca los números musicales más emotivos, algunos de los cuales han pasado a la posteridad al formar parte del acerbo popular.
El Proyecto Zarza fue el motivo de Daniel Bianco, director del Teatro de la Zarzuela, para acceder a este cargo. Con él pretende hacer zarzuela por y para los jóvenes, y este título, Agua, azucarillos y aguardiente, es el ideal para ser representado por jóvenes por su pintoresquismo y su brillo deslumbrante
Agua, azucarillos y aguardiente se estrenó en el Teatro Apolo (Madrid) el 23 de junio de 1897 y, con un paréntesis en el Teatro Príncipe, tuvo en el Apolo doscientas representaciones seguidas.
- Reparto:
Música: Federico Chueca
Libreto: Manuel Ramos Carrión
Versión libre del libreto: Nando López
Dirección musical: Óliver Díaz
Dirección de escena: Amelia Ochandiano
Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Vestuario: Gabriela Salaverri
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Coreografía: Amaya Galeote
Elenco: quince actores y actrices
Al finalizar las funciones escolares hubo un coloquio de veinte minutos. - Fecha de la función comentada: domingo 2 de marzo de 2020
- Fechas próximas: 15 y 29 de marzo 2020
- Lugar: Teatro Victoria. C/ del Pez, 17. Madrid. Adaptado para personas con movilidad reducida.