Los empleados públicos en fraude de ley se manifiestan

La coordinadora madrileña de empleados públicos en fraude de ley reivindica este sábado 27 de julio su consolidación laboral.

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Los empleados y empleadas públicos en fraude de ley se manifiestan este sábado 27 de junio a las 11:30 frente a la sede del Ministerio de Política Territorial y Función Pública en Madrid. Desde hace muchos años, sufren una situación de alta temporalidad, pese a que los tribunales europeos requieren ya una solución para sus puestos de trabajo.

Esta situación afecta a 800 mil empleados y empleadas públicas de todas las administraciones del Estado español: ayuntamientos, autonomías y gobierno central. Por eso, la coordinadora madrileña de empleados y empleadas públicas en fraude de ley convoca esta protesta, demandando la consolidación de sus puestos de trabajo. 

La administración incumple la ley

La administración cuenta con dos tipos de puestos de trabajo: funcionarios y personal laboral. Las plazas de funcionario deben conseguirse mediante un concurso de oposición; las de personal laboral, mediante un concurso de méritos.

Ambas plazas pueden ser cubiertas temporalmente sin concurso. Así ocurre con los interinos, quienes cubren temporalmente una plaza de funcionario sin haber pasado la oposición. Sin embargo, según la ley, la administración debe sacar estas plazas a concurso en un plazo máximo de tres años. 

«Diez, quince, veinte. Algunas llevamos hasta veinticinco años en nuestros puestos de trabajo así [sin concurso]. Incluso hay gente que se está jubilando o prejubilando en esta situación», explica Inmaculada Rodríguez. Ella es trabajadora municipal y portavoz de SOMOS Sindicalistas en la Agencia para el Empleo del Ayuntamiento de Madrid

El caso de la Agencia para el Empleo

La mayoría de las trabajadoras de la Agencia para el Empleo entraron como personal laboral por procesos de selección y bolsas de empleo, hace al menos diez años. 

Inicialmente no se las reconocía como personal corporativo. Sin embargo, con los años, los tribunales han reconocido que el tiempo que llevan trabajando evidencia que sus funciones son necesarias para el correcto funcionamiento de la administración.

Pese a que después de tres años deberían haber podido consolidar sus puestos, viven desde hace décadas en una situación de inestabilidad. No tienen la certidumbre de poder jubilarse en un puesto de trabajo al que han dedicado la mayor parte de su vida laboral. Su puesto puede salir en cualquier momento a concurso público, sin que se valore su experiencia en el mismo para mantenerlo. 

Llevan años luchando (y ganando) en los tribunales. Fue así cómo, hace algunos años, una sentencia judicial hizo que se reconociese a unos como indefinidos, a otros como fijos discontinuos. 

Los pleitos llegaron a Europa, «que se ha lavado un poco las manos», nos explica Inmaculada. Los tribunales europeos reconocen el derecho a indemnización y la salida a concurso de los puestos de trabajo de 800 mil trabajadoras contratadas en fraude de ley. Pero no determinan cuál debe ser la actuación de las mismas administraciones españolas que han mantenido a su personal de manera irregularmente inestable.

Plazas a concurso

Las empleadas quieren que sus puestos de trabajo se consoliden mediante un concurso de méritos. Su objetivo es asegurarse llegar a la jubilación ejerciendo las funciones que llevan desarrollando tantos años. 

Un concurso de méritos sacaría la plaza a concurso pero evitando la necesidad de un examen de oposición. En lugar de un examen, el concurso valoraría currícula y las habilidades específicas para el puesto. Pese a esto, las entidades públicas barajan otras opciones.

La Agencia para el Empleo de Madrid, por ejemplo, pretende sacar sus puestos a concurso libre de oposición. La empresa defiende que este tipo de concurso es legalmente necesario. Ello equivaldría a convertir puestos de personal laboral en plazas de funcionario.

«La mayoría de los compañeros no queremos ser funcionarios, queremos seguir siendo personal laboral», explica Inmaculada. «Sabemos que en otros departamentos del Ayuntamiento de Madrid se han hecho consolidaciones de puestos de personal laboral sin oposición». La administración se niega.

La media de edad de las trabajadoras y trabajadores de la Agencia supera los cincuenta años. Tienen miedo a tener que enfrentarse a un examen en el que no se valoren todos sus años de experiencia. 

«Eso puede dejarnos en la calle», protesta Inmaculada. «No queremos meternos en este proceso cuando llevamos defendiendo nuestro trabajo durante casi veinte años»

Maquillando la situación

La administración ha disfrazado la salida de sus plazas a concurso como si fuesen nuevas plazas de empleo público. Pero no lo es: son personas que llevan más de veinte años trabajando en estos puestos. 

Además, son plazas envenenadas, puesto que las empleadas siguen litigando, cada vez con más sentencias a su favor. «¿Van a sacar esa plaza a concurso cuando tienen un pleito? ¿Y si ganamos? ¿Tendrán a dos personas en el mismo puesto?», se pregunta Inmaculada.

Y es que, ganen o no ganen el juicio, en el caso de que estas trabajadoras pierdan su plaza deberán ser indemnizadas. Atendiendo a la cantidad de años que llevan trabajando y la cantidad de personas que hay en esta situación, el valor de las indemnizaciones sería millonario.

Este sábado salen a la calle para luchar y defender que se valoren sus méritos, que no se les obligue a opositar, y que la administración resuelva su situación, en fraude de ley. Solo quieren una cosa, «que nuestras plazas como personal laboral indefinido pasen a ser fijas. Y que luego, tras nuestra jubilación, pasen a ser oferta de empleo público», concluye Inmaculada.

Habito entre la información y el arte, como el niño que baila entre la filosofía y la poesía. Creo en el compromiso, pero no en los dogmas, y más que la verdad, busco las perspectivas, aunque siempre trato de recopilarlas de forma fiel y rigurosa. Dicen que hay un tal Zule que publica con mi voz, pero yo creo que simplemente somos dos jugadores de un mismo juego: el que cree en la palabra y su poder transformador, así como en la responsabilidad de usarla honradamente.

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