Andrea Blandín

El 8 de marzo ha llegado a España con una oleada de mujeres saliendo a las calles a reivindicar sus derechos. Desde hace unos años, el Día Internacional de la Mujer se ha convertido en un día muy especial para la sociedad española, siendo este un punto de encuentro para denunciar todas las desigualdades a las que las mujeres se enfrentan diariamente.

Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla… han sido algunas de las ciudades que durante la jornada del domingo se han levantado para acoger a miles de mujeres (y hombres) por sus calles.

Si bien es cierto que las movilizaciones han estado caracterizadas por el género femenino, también se ha podido ver a muchos hombres apoyando la causa como aliados del feminismo.

Bajo el lema «Con derechos, sin barreras, feministas sin fronteras» la capital madrileña ha comenzado su marcha desde Atocha en dirección a Plaza de España, como todos los años.

Convocada por la Comisión 8M Madrid, las calles de la ciudad se han teñido de morado con el manifiesto «Un año más somos imparables. Un año más somos ingobernables».

Las cifras descienden

Según datos de la Delegación del Gobierno, este año la cifra de asistentes a la marcha madrileña ha sido de aproximadamente 120 000 personas, casi la mitad que el año anterior (unas 350 000 en 2019).

Lo mismo ha ocurrido en Barcelona, la segunda marcha más importante del país, donde según la Guardia Urbana, alrededor de 50 000 personas (120 000 en 2019), se han unido por las calles de la ciudad condal bajo el lema «Juntas y diversas por una vida digna».

Los motivos por los que estas cifras han descendido son muy variados. Por un lado, la evidente histeria colectiva por la llegada del Coronavirus a España ha reducido el posible número de participantes, viéndose cancelados también otros eventos y movilizaciones durante estas semanas.

Además, aunque este año sí se ha apelado a las movilizaciones y protestas en distintos puntos del país, no se ha convocado una huelga feminista ni se ha hecho un llamamiento para que las mujeres parasen, por lo que no ha tenido tanto peso como en años anteriores.

Por último, la reciente aprobación de la ley de libertad sexual hace apenas unas semanas, ha rebajado la tensión a la vez que ha ofrecido una pequeña luz de esperanza en la erradicación de la violencia sexual. Ahora solo queda esperar a que este anteproyecto se tramite como proyecto de ley y consiga la mayoría absoluta de votos favorables para poder finalmente aplicarse.

Juntas por el feminismo

Los temas, pancartas y cánticos que a lo largo de esta intensa jornada hemos podido ver y escuchar, han estado, la mayoría, enfocados en la misma dirección: terminar con el acoso sexual.

«No me llamo guapa», «Quiero tu respeto, no quiero tu piropo» han sido los cánticos más escuchados, gritados por mujeres que están hartas de tener que convivir con un acoso constante por parte de hombres que no conocen la palabra «respeto».

Otros lemas se han referido al ya comentado Coronavirus. «Alerta internacional, machitovirus» o «La verdadera epidemia es el patriarcado» exclamaban algunas pancartas asegurando que «El machismo ha matado a más mujeres que el coronavirus».

También se han podido ver pancartas cuestionando cómo en pleno siglo veintiuno, todavía se tiene que seguir luchando por algo tan fundamental como la igualdad. «Sigo flipando por tener que protestar por esta puta mierda», decía una ciudadana.

Asociaciones como Mujeres de negro contra la guerra, Chicas Musulmanas de España o Mujeres por África también han querido estar en la marcha madrileña para aunar fuerzas “y luchar juntas” por el feminismo.

Por último, y como se lleva haciendo desde hace años, la lucha ha homenajeado a todas aquellas mujeres que ya no están entre nosotros. «No estamos todas, faltan las asesinadas», «Se lo debemos a las mujeres que nunca volvieron» o «Ni una menos, ni una más» han sido los bonitos homenajes que se han hecho a todas aquellas mujeres que a lo largo de la historia han perdido la vida en las garras de la violencia de género.

Partidos políticos

PSOE y Unidas Podemos han sido los dos únicos partidos que han estado presentes durante toda la movilización, aunque han ido por separado. Los socialistas iban encabezados por Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, o Nadia Calviño, vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital. «El feminismo es el punto de sostenibilidad de la democracia en el siglo veintiuno. Esta es una revolución de las mujeres, imparable», ha dicho Calvo.

La formación morada, Unidas Podemos, estuvo liderada por la ministra de Igualdad, Irene Montero, acompañada por la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, y la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Victoria Rosell. Montero ha dicho que «la memoria y las mujeres que han venido antes nos enseñan que es juntas como se pueden conquistar derechos».

En cuanto al Partido Popular, encabezados por su vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, este año sí que ha participado en la marcha, pero con un manifiesto propio. En 2019 no lo hicieron porque no estaban de acuerdo con la proclama. En esta ocasión no llevaban una pancarta identificable y no estaba presente ninguna de sus dirigentes más mediáticas. Vox, por su parte, no ha ido a la manifestación.

La tensión se ha vivido con las representantes de Ciudadanos, quienes entre gritos de «¡Fuera, fuera!» y abucheos, solo han recorrido trescientos metros. Por consejo de la policía, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, y la consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera, han tenido que abandonar la manifestación.

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